Andy Burnham, considerado el favorito para suceder a Keir Starmer, presentó este lunes las líneas generales de lo que describió como un “cambio radical” para el Reino Unido. Su planteamiento gira en torno a una redistribución amplia del poder en un país que sigue siendo uno de los más centralizados de Europa.
Una propuesta basada en Mánchester
En un discurso ofrecido en el Museo de Historia Popular de Mánchester, Burnham expuso por primera vez las prioridades de su eventual mandato. La idea central fue trasladar al ámbito nacional la fórmula política que impulsó en la ciudad inglesa, donde fue alcalde durante nueve años hasta este mes.
Ese enfoque, al que denominó “manchesterismo”, fue presentado como una visión de “buen crecimiento” y como un rechazo al modelo tradicional del goteo, según el cual el aumento de la riqueza en los sectores más altos termina beneficiando al conjunto de la sociedad. Burnham defendió, en cambio, una forma distinta de entender el desarrollo económico y la distribución del poder.
Un debate sobre el modelo de país
La propuesta toma relevancia en un momento de transición política en el Reino Unido, después del anuncio de dimisión de Starmer. En ese contexto, Burnham se posiciona como la figura con mayor proyección para ocupar el Número 10 de Downing Street y marcar un giro en la manera de gobernar.
