En una rueda de prensa, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, afirmó que los 40 migrantes que fallecieron en un incendio en un albergue migratorio en la frontera norte de México, no pudieron escapar debido a que la persona encargada de la llave no se encontraba en el lugar. El presidente explicó que los migrantes pretendían protestar y por eso prendieron fuego a colchonetas, lo que provocó el incendio y su posterior intoxicación hasta su fallecimiento.
López Obrador descartó que se tratara de un suicidio premeditado porque aseguró que aquellos que prendieron fuego «no estaban pensando en que la puerta estuviera cerrada». Según el presidente, fue una protesta común y la muerte de estos 40 migrantes fue una verdadera desgracia. Sin embargo, el presidente también se refirió a otros casos de muertes de migrantes en México que desafortunadamente suceden con frecuencia, como el ocurrido recientemente en el estado de San Luis Potosí, en Matehuala, donde la delincuencia organizada secuestró a varios migrantes.
El incidente de la noche del 27 de marzo pasado en Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, provocó la detención de cinco personas, mientras que existe una orden de aprehensión adicional que no ha sido ejecutada.
Organizaciones civiles mexicanas afirman que el año 2022 fue el más trágico para los migrantes en México, con alrededor de 900 muertes debido al intento de cruzar la frontera sin documentos hacia Estados Unidos. La región vive un flujo migratorio récord, con 2,76 millones de indocumentados detenidos en la frontera de Estados Unidos con México en el año fiscal 2022. La situación actual muestra un preocupante aumento en los riesgos que los migrantes enfrentan en su búsqueda por una mejor vida en otro país.
