El expresidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) fue liberado este miércoles en cumplimiento de una orden del Tribunal Constitucional, a pesar de la solicitud de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) de que se abstuvieran de hacerlo.
Retraso en la liberación
La liberación de Fujimori se retrasó debido a un problema biométrico en el penal de Barbadillo, donde también están recluidos los expresidentes Alejandro Toledo (2001-2006) y Pedro Castillo (2021-2022).
El Tribunal Constitucional ordenó la libertad inmediata de Fujimori tras declarar «fundado el recurso de reposición en el extremo de la ejecución directa e inmediata de la sentencia del 12 de marzo pasado, recaída en el presente proceso».
Esta decisión fue tomada después de que un juzgado de la región sureña de Ica declarara improcedente una primera resolución que restablecía el indulto. Sin embargo, la CorteIDH requirió al Estado peruano que se abstuviera de liberar a Fujimori con el fin de garantizar la justicia para las víctimas de violaciones a los derechos humanos.
La resolución, firmada por el presidente de la CorteIDH, Ricardo Pérez Manrique, pide a Perú que no libere a Fujimori hasta que la Corte Interamericana cuente con todos los elementos necesarios para analizar si dicha decisión cumple con las condiciones establecidas en la Resolución de la Corte de 7 de abril de 2022.
En abril de 2022, la CorteIDH ordenó a Perú abstenerse de aplicar una sentencia del TC que ratificaba el indulto, ya que era contraria a las sentencias del tribunal internacional en los casos de las masacres de La Cantuta y Barrios Altos, por los cuales el expresidente fue condenado a 25 años de cárcel.
Fujimori abandonó el penal de «Barbadillo» con unas gafas nasales que proveen de oxígeno, un día después de que se conociera que el TC dispuso «la inmediata libertad del favorecido» al restituir los efectos del indulto que le otorgó en 2017 el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski.
En el momento de su salida del centro penitenciario, el expresidente llevaba puesta una mascarilla y, justo después de atravesar la puerta, abrazó a su hija, Keiko Fujimori, la líder del partido fujimorista Fuerza Popular, y a su hijo Kenji.
Saludó a algunos de los presentes cercanos a la familia, a la defensa y al partido, y entró en un vehículo gris con sus hijos y su nuera.
Cuando el exjefe de Estado dejó atrás el último control del penal, decenas de seguidores que lo esperaron durante toda la jornada lo recibieron con vítores, música y fuegos artificiales.
Medios locales indicaron que el expresidente se encamina hacia el domicilio de Keiko Fujimori, en el barrio residencial de San Borja.