Reina la confusión tras el bombardeo mortal del sábado cerca de un hospital en la ciudad de Kunduz, en el norte de Afganistán, en donde murieron por lo menos 19 personas y docenas más resultaron heridas. Sigue sin estar claro exactamente quién bombardeó el hospital dirigido por Médicos Sin Fronteras y la organización internacional exigió una investigación del incidente.
Médicos Sin Fronteras dijo que «todo indica» que la coalición militar internacional es responsable del bombardeo y solicitó una investigación independiente. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Ash Carter, informó que se llevaba a cabo la indagación para ver si la matanza en la clínica fue causada por un bombardeo de un jet caza estadounidense, mientras los funcionarios afganos dicen que helicópteros de combate respondieron al fuego de combatientes talibanes escondidos en las instalaciones.
Las fuerzas afganas respaldadas por ataques aéreos de Estados Unidos han estado combatiendo con los talibanes en las calles desde el jueves para desplazar a los insurgentes que tomaron la ciudad estratégica tres días antes en su mayor incursión en una importante zona urbana desde la invasión dirigida por Estados Unidos en el 2001. Los insurgentes han tenido rodeada la ciudad durante meses, y la invadieron en un ataque sorpresivo que avergonzó al gobierno afgano respaldado por Estados Unido y cuestionó la competencia de las fuerzas armadas afganas financiadas por Estados Unidos.
El coronel Brian Tribus, vocero de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, dijo que un ataque aéreo en Kunduz a las 2.15 de la mañana «pudo haber ocasionado daño colateral en una cercana instalación médica» y que el incidente se estaba investigando.
