Chile, que enfrenta una acusación por racismo en el fútbol, pidió ante la Conmebol que no se interpreten literalmente los insultos que se profieren en los estadios, pues forman parte de la idiosincrasia latinoamericana y no tienen por objeto denigrar al rival.
«Los observadores no han tomado en consideración nuestra cultura nacional y latinoamericana. Esto acarrea que se interpreta literalmente insultos y malas palabras, que no tienen por objeto denostar a alguien por su género, raza o condición social. Las palabras deben ser interpretadas en su contexto», aseguró el presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) de Chile, Arturo Salah, durante un congreso de la Conmebol realizado en Lima.
La FIFA confirmó este miércoles a través de su órgano de prensa que se abrió un proceso disciplinario contra Chile debido a los actos hostiles ocurridos en Santiago en perjuicio de la selección de Bolivia, durante la octava fecha de la clasificatoria sudamericana al Mundial-2018.
Para Salah tal situación puede acarrear sanciones injustas que lleven a que «el resultado clasificatorio se resuelva en un comité de disciplina más que en la cancha (campo de juego)». Por ello, pidió una revisión de los protocolos de seguridad que se aplican para observar los partidos clasificatorios a Rusia.
