Acciones operativas migratorias en el Darién serán anunciadas por Panamá para hacer frente a la crisis migratoria que atraviesa la región. En lo que va de año, más de 350,000 viajeros han llegado al país procedentes del sur del continente, en su mayoría con destino a Estados Unidos. Ante esta situación, el ministro de Seguridad Pública, Juan Manuel Pino, ha expresado su preocupación y ha señalado que los países suramericanos han ignorado la crisis migratoria, lo que representa un problema humanitario y de seguridad para Panamá.
Tanto Panamá como Costa Rica abogan por una mejor administración de los flujos migratorios para evitar la llegada masiva de hasta 5,000 personas por día al territorio panameño. Sin embargo, esta visión choca con la política de libre tránsito que tiene Colombia, país vecino del sur. A pesar de que la mayoría de los migrantes provienen de países suramericanos y del Caribe, en la jungla del Darién también llegan indocumentados de más de 50 países, impulsados por redes transnacionales y después de haber cruzado varios países del sur.
El Tapón de Darién, un parque nacional de 575,000 hectáreas, representa un obstáculo para los migrantes, quienes deben atravesar un peligroso trayecto de 266 kilómetros lleno de desafíos naturales y la presencia de grupos criminales. Las autoridades panameñas han expresado la imposibilidad de cerrar la frontera del Darién debido a su condición de selva tropical y a la falta de un ejército en el país.
Ante esta situación, el Gobierno de Panamá está evaluando medidas para hacer frente a la crisis migratoria. Entre ellas se encuentran la posibilidad de endurecer las multas y utilizar vuelos chárter para devolver a los migrantes irregulares a sus países de origen. Sin embargo, esto requerirá coordinación diplomática y se descarta la opción de la deportación por ser un proceso tedioso y costoso.
