Las autoridades vaticanas empezaron a apagar el lunes cerca de un centenar de fuentes, incluidas dos obras maestras del barroco en la Plaza de San Pedro, por una prolongada sequía que afecta a la pequeña ciudad-estado y a la capital de Italia, dentro de la que se encuentra.
El sofocante calor del verano europeo ha seguido a dos años de precipitaciones por debajo del promedio en Roma, obligando a cerrar las fuentes de agua potable y a analizar la perspectiva de un racionamiento. El portavoz del Vaticano, Greg Burke, dijo que es la primera vez que se recuerda que las autoridades de la sede espiritual de los 1.200 millones de católicos del mundo se ven obligadas a cerrar las fuentes.
En declaraciones a Reuters TV en la Plaza de San Pedro, donde lucían secas dos fuentes de los escultores del siglo XVII Carlo Maderno y Gian Lorenzo Bernini, Burke afirmó que «esta es la forma del Vaticano de solidarizarse con Roma, intentando ayudar para que supere esta crisis». El centenar de fuentes que tiene el Vaticano serán apagadas de forma gradual en los próximos días.
En julio cayó un 72 por ciento menos de lluvia que lo normal en Roma, según el canal meteorológico de Sky Italia.
