Adolescentes alumnas de escuelas secundarias de Buenos Aires protestaron con una «suelta de corpiños» frente al ministerio de Educación de Argentina, luego de que una estudiante fuera apercibida por la rectora por haber ido a la colegio sin corpiño.
«Mi corpiño no define que buena alumna soy», «Corpiñazo, es mi cuerpo, decido yo», se leía en pancartas que llevaban las manifestantes.
Las jóvenes, con sus torsos cubiertos por remeras y camisas, arrojaron sus corpiños al aire y algunas los prendieron fuego en un acto de repudio por la sanción a la alumna de la escuela pública Reconquista de la capital argentina, en una protesta convocada por redes sociales.
En las secundarias públicas argentina no se utiliza uniforme ni guardapolvo, los estudiantes van vestidos como quieren aunque solo deben respetar un código de vestimenta aprobado por la comunidad educativa, pero que nada dice en relación a la ropa interior.
