Centenares de migrantes bloqueados desde hace días en Hungría se rebelaron este viernes y reanudaron su marcha hacia Europa Occidental, aumentando la presión para que la Unión Europea halle una respuesta a la profunda crisis migratoria.
A 2.000 km, en Kobane (Siria), Abdulá Kurdi, el padre del niño de tres años que se ahogó en las costas turcas junto a su hermano y su madre en su intento por llegar a la isla griega de Kos, enterró a su familia.
El padre de Aylan mantuvo el cuerpo del niño en sus brazos antes de posarlo en la fosa, según relató un testigo.
La imagen del niño sirio Aylan Kurdi, de 3 años, muerto en una playa de Turquía, se ha convertido en un poderoso símbolo y una formidable herramienta de presión sobre los países de la Unión Europea, divididos sobre cómo encarar la presión migratoria.
