En panteones de Iztapalapa y Nicolás Romero, familias llevaron comida, música y objetos personales para recordar a sus seres queridos antes del Día de Muertos.
Familias acudieron a panteones de Iztapalapa y de Nicolás Romero para limpiar tumbas, colocar ofrendas y convivir junto a sus difuntos en vísperas del Día de Muertos.
Recuerdos, comida y música en el Panteón Civil de San Lorenzo Tezonco
María Juana llegó al Panteón Civil de San Lorenzo Tezonco, en la alcaldía Iztapalapa, para decorar y compartir alimentos junto a las tumbas de su padre y su abuela. “No es una fiesta, es un recuerdo muy hermoso de las personas que amamos una vez”, dijo.
La familia llevó comida tradicional y elementos representativos de sus raíces. Entre los objetos colocados sobre las tumbas estaban dos bolsas típicas de Veracruz, cirios y un rebozo negro acompañado de los aretes de su abuela, María Rosa, como una forma de mantener presentes sus recuerdos y costumbres.
María Juana contó que la canción Flor Menuda los acompaña cada año en esta celebración, además de funerales y bodas. Para ella y su familia, llevar comida es una manera de convivir con sus seres queridos y sostener una tradición que quieren seguir practicando.
Las tumbas de los niños y la visita en Nicolás Romero
En la sección del cementerio destinada a niñas y niños, Yoali Berenice y Gabriela Jaime decoraron la tumba de Gael, su nieto, quien falleció a los seis meses de edad. Era la primera vez que ambas abuelas acudían a visitarlo; también estaban los padres del niño.
La familia llevó juguetes que pertenecieron al pequeño, además de globos infantiles y figuras de superhéroes para adornar el lugar. Yoali dijo que esas eran cosas que sus padres le compraron esperando verlo jugar con ellas.
También señalaron que, junto a la tumba de Gael, hay otras dos de niños que permanecen en abandono. Yoali dijo que los considera “adoptados” y que procura llevar flores de cempasúchil y mantener limpias esas sepulturas para que no queden solas.
En otro punto, en el panteón San Isidro, en Nicolás Romero, familias con escobas, palas y cubetas con agua limpiaron las tumbas y colocaron cempasúchil, nube, rosas, gladiolas y girasoles. Otras personas llevaron música y permanecieron junto a las lápidas.
José Luis Cabrera visitó la tumba de su padre, Domingo Cabrera, a la que acude desde hace 16 años. Dijo que cada año le lleva flores y comparte una cerveza con él, y que aprovechó el domingo porque al día siguiente habría más gente.
“Vengo a visitar a mi jefecito, desde hace 16 años. Le compro sus flores y me tomo una cerveza con él”, contó.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.