La dependencia de capital extranjero atraído por las tecnológicas estadounidenses podría dejar a la moneda más expuesta si pierde fuerza el optimismo sobre la inteligencia artificial.
El auge de la inteligencia artificial está vinculando cada vez más al dólar con la disposición de los inversionistas a asumir riesgos. Si la apuesta por ese sector pierde impulso, la moneda estadounidense podría debilitarse y dejar de comportarse como refugio, según el análisis de mercado reseñado.
Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 1.019,49 Bs y la tasa oficial del BCV en 888,12 Bs, según Precio Dólar Paralelo.
Los flujos defensivos se dirigieron al yen y al franco
La inversión extranjera ha llegado a acciones de gran capitalización de Estados Unidos, bonos corporativos de empresas de gran escala e infraestructura eléctrica. Esa demanda sostiene al dólar y se asocia con la expectativa de mayores rendimientos y de una economía estadounidense dinámica.
El texto señala que, durante episodios recientes de presión sobre las valoraciones de compañías vinculadas a la IA, parte de los flujos considerados defensivos se dirigió al yen japonés y al franco suizo, en lugar de favorecer al dólar. La moneda estadounidense avanzó moderadamente frente al euro, pero el movimiento se atribuyó principalmente a disturbios civiles en Francia que afectaron a la divisa europea.
Analistas de Wells Fargo, Nomura y CIBC Capital Markets compararon la rapidez potencial de estos movimientos con la del llamado «dinero caliente» de los mercados emergentes. Una parte importante de los fondos proviene de inversionistas institucionales que pueden retirar posiciones si reevalúan el crecimiento, las tasas o las valoraciones tecnológicas.
Una pérdida de impulso tendría tres canales de impacto
El análisis plantea tres posibles vías de presión. Un menor crecimiento podría llevar a la Reserva Federal a recortar las tasas y reducir la ventaja de rendimiento del dólar. Una desaceleración de la inversión interna debilitaría las expectativas que sostienen la demanda de activos estadounidenses. Y un repliegue institucional de las acciones y los bonos corporativos recortaría otra fuente de apoyo para la moneda.
El texto también advierte que el debilitamiento no necesariamente sería inmediato: la disposición de algunos inversionistas a comprar durante las caídas podría prolongar el ajuste durante meses o años. Se trata de un escenario condicionado a una pérdida de fuerza de la inversión y las expectativas ligadas a la inteligencia artificial, no de un resultado inevitable.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.