Claves

  • —Entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre, un conteo periodístico identificó 98 personas muertas en hechos reportados como enfrentamientos con la Policía.
  • —De ese total, 55 fallecieron en septiembre y 43 en octubre.
  • —La cifra se concentró sobre todo en Santo Domingo, con 33 casos, y Santiago, con 14.

Las familias de varias personas muertas en operativos policiales en República Dominicana rechazan las versiones oficiales que las describen como intercambios de disparos. Sus relatos apuntan a detenciones violentas, tiros dentro de viviendas y escenas que, según dicen, dejaron a los suyos sin posibilidad de defensa.

En los testimonios recogidos aparecen nombres, llamadas, mensajes y reclamos de justicia. También aparece una misma tensión: la distancia entre lo que dicen las autoridades y lo que aseguran haber visto madres, hermanos, esposas y vecinos.

Yefry Yunior González: tres mensajes antes de morir

Yefry Yunior González escribió tres veces a su madre por WhatsApp: “Má”. Yessica intentó llamarlo, pero él no respondió. Poco después, ella iba en un motoconcho detrás de la camioneta de la Dirección Central de Investigación de la Policía en la que se llevaban a su hijo herido.

La llamada decisiva llegó la mañana del 25 de septiembre. La suegra de Yefry le dijo que los agentes le habían disparado. Yessica salió de inmediato hacia la vivienda de su hijo, ubicada a pocas calles de la suya.

Durante la persecución temía que ya estuviera muerto. Asegura que el conductor de la motocicleta dudó en acercarse y que, dentro del vehículo, los policías volvieron a dispararle.

Según testigos recogidos para este trabajo, vecinos vieron al joven, conocido como “Nike”, intentar incorporarse en la camioneta, mientras agentes lo empujaban hacia abajo. Algunos de quienes dicen haber visto la escena temen hablar.

Yessica decidió contar su versión. Dice que acudió a la Dirección Central de Investigación y a la Dirección Especial de Inteligencia Delictiva para averiguar la situación de su hijo. En ambas dependencias, asegura, le dijeron que no tenía problemas; incluso, un agente le mostró en el sistema que el joven aparecía en “verde”, solo con una alerta por no poseer licencia de conducir.

La madre también denuncia presiones previas. Sostiene que otro policía le advirtió a Yefry que no se presentara en otro destacamento porque allí lo apresarían y luego le pedirían 200.000 pesos para liberarlo. Según cuenta, aun así el agente le pidió dinero. Ella reunió 40.000 pesos.

Cuando la camioneta llegó al hospital, Yefry todavía respiraba, según el relato de su madre. Ese día, el centro tuvo que cerrar el área de emergencias porque ya estaba ocupada por otros dos jóvenes a los que agentes de la misma unidad ultimaron, también en supuestos intercambios de disparos, esa misma fecha.

Familias narran muertes atribuidas a la Policía en RD

Ángel Luis González: el galón quedó a la mitad

Ángel Luis González, a quien apodaban “Piro Caco de Muñeca”, murió el 9 de octubre en Las 40, San Juan de la Maguana. La Policía dijo que cayó en un enfrentamiento tras disparar contra agentes. Su madre, Reyita González, sostiene otra versión: afirma que lo mataron mientras se bañaba en su casa.

Un año y siete meses antes, Ángel había acudido a Las Calientes del Sur para pedir auxilio al presidente Luis Abinader y al entonces jefe de la Policía. Admitió que robaba y atracaba a haitianos, pero dijo que dejó de hacerlo después de que nació su hijo más pequeño. También denunció que un coronel lo tenía en zozobra y que quería obligarlo a delatar a otras personas.

Reyita recuerda la secuencia de los disparos. Dice que llegaron “sin medir palabras” y que le dieron el primer tiro cuando él pidió que no lo mataran. Afirma que después recibió dos disparos más a quemarropa.

Ángel tenía 44 años. Trabajaba y vivía en un taller al lado de la casa de su madre. Esa noche salió a buscar dos galones de agua para cada uno. El galón que llevaba quedó a la mitad.

Malvin Ferreras Matos: un comedor en el patio, según su familia

Malvin Ferreras Matos, conocido como “Bebo”, tenía 27 años cuando murió el 11 de octubre en Los Ríos, provincia Bahoruco. La Policía informó que era buscado por su presunta vinculación con varios hechos delictivos, incluido un homicidio, y que cayó abatido tras enfrentarse a los agentes con una escopeta calibre 12.

Su familia rechaza esa versión. Asegura que lo balearon mientras comía en el patio de una vivienda. Daniel Matos, hermano del fallecido, dijo que Malvin no tenía armas al momento de la intervención.

Juliani Montero, su hermana, denunció que los policías le sujetaron una mano, le dieron un primer balazo en un pie, luego le ordenaron acostarse y después le dispararon otra vez. Añadió que al final lo pusieron boca abajo y le hicieron varios disparos por la espalda.

Gladys Matos, su madre, también pidió justicia. Asegura que testigos le dijeron que su hijo pidió a los agentes que lo apresaran, pero que no lo mataran.

En esos relatos se repite una frase, casi siempre dicha entre miedo y resignación: mejor preso que muerto. Las familias la convierten en reclamo; el expediente de cada caso, en una denuncia contra la versión oficial.

Entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre, el conteo periodístico identificado en esta cobertura registró 98 muertes reportadas como enfrentamientos con la Policía: 55 en septiembre y 43 en octubre. De ellas, 33 ocurrieron en Santo Domingo y 14 en Santiago.

Detrás de cada número quedaron madres, esposas, hijos y hermanos que siguen reconstruyendo las últimas horas de sus familiares.