Cinco años y quince días exactos pasó tras las rejas el obispo Jylman Red Jurado, líder de la Iglesia Anglicana en Venezuela y doctor en Derecho Constitucional y Derecho Internacional Público. Su detención se produjo el 30 de julio de 2021, luego de que las autoridades consideraran un delito la presentación de un proyecto académico enfocado en el liderazgo juvenil y los valores democráticos ante la Dirección General de Justicia e Instituciones Religiosas y Culto.

La marca del cautiverio y la violencia extrema

Durante su paso por cinco centros de reclusión —incluyendo el Centro de Formación Hombre Nuevo Simón Bolívar, El Rodeo III, Fuerte Militar Guaicaipuro, Yare III, La Planta y El Rodeo II—, el religioso denunció haber sido víctima de tratos crueles. Informes médicos y exámenes forenses respaldan los testimonios sobre las agresiones sufridas para intentar quebrar su integridad.

A la violencia física se sumaron el aislamiento y complicaciones de salud severas, como un infarto y una hemorragia digestiva superior que lo mantuvo dos años y medio evacuando sangre sin recibir atención médica oportuna. En medio del castigo en celda de aislamiento, recibió la noticia del fallecimiento de su madre y, posteriormente, de su abuela.

El laberinto judicial y el renacer en libertad

Como especialista en derecho constitucional e internacional, Red Jurado cuestionó el funcionamiento del sistema de justicia en Venezuela, señalando que las leyes actúan como letra muerta y que existen expedientes simulados junto a prácticas de extorsión procesal para forzar falsas confesiones a cambio de reducciones de pena.

Tras su excarcelación, el obispo encabeza junto a otras personas liberadas el llamado Autobús de la Libertad, un recorrido por carreteras venezolanas para llevar un mensaje de fe, resiliencia y exigencia de liberación para los presos políticos restantes, además de abogar por la defensa de los derechos humanos y la labor de la prensa.