Christian Castro, funcionario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), se declaró inocente de cargos federales que lo acusan de mentir al Buró Federal de Investigaciones (FBI) sobre haber sido agredido antes de disparar y herir al venezolano Julio Cesar Sosa Celis durante un operativo migratorio en Minneapolis.
Proceso judicial y cargos federales
El agente compareció ante un juez magistrado federal tras ser acusado formalmente por la fiscalía de seis cargos por hacer declaraciones falsas sobre el hecho ocurrido a principios de este año. Castro, de 52 años, acudió a la audiencia portando un monitor electrónico en el tobillo, un día después de comparecer ante un tribunal estatal por cargos de agresión y quedar en libertad.
Los fiscales sostienen que Castro disparó a través de la puerta principal de una residencia en Minneapolis e hirió en la extremidad inferior a Sosa Celis. Posteriormente, según la acusación, el funcionario mintió a los investigadores al asegurar que lo habían atacado con un palo de escoba y una pala para nieve.
Disputa de extradición y antecedentes
Las autoridades judiciales locales y federales atravesaron meses de disputas sobre la extradición del agente desde Texas, su estado de residencia, donde había sido arrestado. Ante el temor de que pudiera huir hacia la frontera con México tras salir de una cárcel texana, Castro se entregó finalmente a las autoridades federales y fue imputado en un tribunal de distrito.
El caso representa un hito judicial al constituir el primer procesamiento del Departamento de Justicia contra un agente federal por actos cometidos durante la Operación Metro Surge, despliegue que generó protestas generalizadas y tensiones en las Ciudades Gemelas.
