En Israel ya están definidos los resultados de las elecciones y el panorama dejó al primer ministro Benjamín Netanyahu en una posición más débil: su partido, Likud, bajó de 32 a 27 escaños, aunque se mantiene como la primera fuerza.

La coalición que encabezaba perdió la mayoría en la Kneset, de 120 curules, al quedarse con 53. Los 67 escaños restantes se reparten entre 48 para cuatro partidos judíos, ubicados entre la derecha y la izquierda secular, y 19 para las dos listas que representan a los palestinos con pasaporte israelí, cerca de una quinta parte de la población del país.

Los primeros contactos para armar gobierno han mostrado que integrar a esos partidos será uno de los mayores obstáculos. Tanto así que en Israel ya se habla más de unas nuevas elecciones que de un nuevo gabinete.