Un día después de las elecciones legislativas en Israel, los partidos opositores iniciaron contactos para intentar reunir los 61 escaños necesarios para gobernar y evitar otra convocatoria electoral en seis meses. Yair Golán, líder de Los Demócratas, anunció que se reunirá este jueves con los jefes de las otras tres formaciones opositoras con una misión, dijo, de “brindar esperanza al pueblo de Israel”.
Un Parlamento sin mayoría clara
Con el 85% de los votos escrutados, el Likud, encabezado por Benjamín Netanyahu, suma 26 escaños, mientras que Yashar, de Gadi Eisenkot, tendría 21. La coalición que respalda a Netanyahu reúne 53 diputados y el bloque que se le opone, 48, de modo que ninguno alcanza la mayoría absoluta.
Los dos partidos árabes, la Lista Conjunta y Ra’am, acumulan por ahora 19 escaños y se convierten en interlocutores clave para cualquier fórmula de gobierno. Netanyahu rechazó depender de esas formaciones y las acusó de actuar contra el Estado judío. Después, su partido afirmó que las elecciones fueron “robadas” por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la destrucción del Estado judío; presentó denuncias ante la policía y las autoridades electorales, que revisan los documentos.
Entre las opciones que se discuten figuran un gobierno de unidad entre Netanyahu y Eisenkot, otras elecciones, un Ejecutivo minoritario de la oposición con apoyo puntual árabe o deserciones dentro del bloque opositor. El presidente Isaac Herzog dijo que recibirá a los distintos grupos políticos la próxima semana antes de encargar la formación de gobierno.





