Diego Maradona sufrió a su manera el triunfo decisivo de Argentina este martes contra Nigeria (2-1), alternando baile con una seguidora rival, celebración eufórica, lánguida siesta y gesto obsceno con ambos dedos mayores dirigidos a las cámaras de televisión para festejar el tanto victorioso.
El primer gol anotado por Lionel Messi a los 14 minutos precipitó la euforia de la leyenda argentina, de 57 años, que de repente salió de una profunda siesta. Con los brazos cruzados sobre el pecho, de pie en su asiento, hasta sus guardaespaldas tuvieron que contenerle para evitar que cayera por encima de la baranda de cristal.
Las cámaras también retrataron su emoción, manos sobre el rostro, en el empate nigeriano.
Quel con ce Maradona une icône à la dérive après les asiatiques le cigare aujourd’hui le doigt d’honneur irrespectueux. Il devrait être interdit de stade sûr lors d’un mondial ou c’est tout le monde qui est présent