Chile vivió este sábado la mejor jornada deportiva de su historia de la mano de una generación dorada que borró casi un siglo de frustraciones y ampliada por la categoría de un rival de la elite mundial como la Argentina de Messi, que otra vez se frustra en una Copa América, con 22 años de decepciones.
Alexis Sánchez (Arsenal), Arturo Vidal (Juventus), Gary Medel (Inter de Milán) y Claudio Bravo (Barcelona), los estandartes de una generación única, coronaron a la Roja como un justo ganador de un torneo en el que decepcionaron las grandes estrellas.
El argentino Jorge Sampaoli guió a la Roja con el libreto de Marcelo Bielsa, paradojícamente huérfano de títulos importantes, cambiando la mentalidad de un equipo al que le faltaba temple y arrastraba demasiados problemas de disciplina.
Juego vertiginoso y precisión en velocidad fueron los atributos de un seleccionado que mantuvo un nivel alto durante todo el torneo e impuso autoridad en la final ante Argentina, que asustaba porque venía de una aplastante goleada ante Paraguay por 6-1 en semifinales.
Messi, considerado el mejor futbolista del mundo, volvió a quedarse en el intento con la casaca albiceleste, luego de una temporada excepcional con el Barcelona, con tres títulos ganados bajo su batuta.
Argentina, eterna favorita, perdió las tres últimas finales de Copa América que jugó (Perú-2004, Venezuela-2007 y Chile-2015) y sumada a la derrota en el partido decisivo en el Mundial de Brasil-2014, abrió serios interrogantes sobre cómo afrontar los partidos que hacen historia.
Si Messi decae, toda Argentina se derrumba y los esfuerzos se dosifican porque sus compañeros esperan que el mago siempre saque un conejo de la galera, pero en Sudamérica ya le conocen casi todos los trucos.
Pero ‘La Pulga’ no fue el único que quedó fuera de la raleada pasarela de las luminarias: mucho peor les fue al brasileño Neymar, expulsado por cuatro partidos por una reacción infantil en la fase de grupos; así como el colombiano James Rodríguez, en blanco como goleador en un equipo amarrete que apenas marcó un tanto en cuatro partidos.
Alexis se salvó en parte por su frialdad para rematar el penal decisivo en la definición desde los doce pasos en la final, aunque jugó embarullado y encaprichado todo el torneo, mientras que los de la segunda línea como Radamel Falcao García ni siquiera apareció y los fantásticos laderos de Messi, Javier Pastore, Sergio Agüero y Angel di María solo dijeron presente en la semifinal, muy poco para tanto cartel y tanta cotización.