Marco Polo del Nero, el asediado presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, calificó de «injustas» las acusaciones de corrupción y lavado de dinero en su contra.
Del Nero se encuentra entre los 16 dirigentes del fútbol que fueron acusados a comienzos de mes por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Una investigación en Estados Unidos y Suiza salpicó a los tres últimos presidentes de la CBF (las iniciales de la confederación brasileña) y todos los tres han sido acusados: Del Nero y sus predecesores José María Marín y Ricardo Teixeira.
«Se me acusa de una manera muy injusta», dijo Del Nero ante un panel presidido por Romario, el ex astro del Barcelona y la selección nacional que ahora funge como senador federal. «Si se fijan en lo que está ocurriendo en el fútbol mundial, es normal que me cuestionen».
El senado ha abierto una investigación sobre manejos corruptos en el fútbol brasileño.
Del Nero tomó una licencia para afrontar las acusaciones. Marcus Antonio Vicente, vicepresidente de la CBF, quedó al mando en forma interina.
«Mi intención es demostrar que soy inocente y volver a la CBF», dijo Del Nero. «La buena administración, la ética y la transparencia son fundamentales».
Del Nero debió renunciar a su puesto en el comité ejecutivo de la FIFA, como representante de la CONMEBOL.
Varios futbolistas brasileños han pedido que renuncie, y varios se congregaron el martes en la sede de la CBF para exigir su salida.
Marín fue detenido en Suiza y luego extraditado a Estados Unidos.
Pero los fiscales estadounidenses la tendrán más difícil con Teixeira y Del Nero. Aunque Estados Unidos y Brasil tienen una tratado de extradición que se remonta a la década de los60, Brasil ha mantenido un patrón de no extraditar a sus ciudades a otras naciones.