No hay pruebas de que se compraran votos por parte de Alemania para organizar el Mundial de fútbol de 2006, pero dicho mecanismo de corrupción no se puede desechar, valoró este viernes el gabinete de abogados Freshfields en un informe enviado a la Federación Alemana de Fútbol (DFB).

«No hemos encontrado pruebas de la compra de votos pero no lo podemos desechar», indicó en la presentación del informe en Fráncfort el gabinete encargado de investigar un pago opaco de 6,7 millones de euros.