Fue la  mano derecha de Diego Armando Maradona como jugador y como técnico. Se encargó de la preparación de Lionel Messi, Sergio Agüero, Carlos Tévez y compañía en el Mundial de Alemania 2010. Con más de 40 años de experiencia, Fernando Signorini (7 de diciembre de 1950) es el emblema de los preparadores físicos en Argentina.  Desde Buenos Aires dispuso de 30 minutos para analizar, vía telefónica y en exclusiva para PANORAMA, a la generación de herederos del “Pelusa”  que busca hoy ganar la Copa América por primera vez en 22 años.      Signorini confía en la preparación de las   estrellas de la Albiceleste como “Leo”, “El Kun” y “Carlitos”  para conquistar  el título continental.   “Los mejores son muy especiales y fundamentalmente con una pelota. A lo mejor llegan cinco minutos más tarde (a una práctica) pero se van una hora después porque se quedan haciendo disparos al arco. Cuando llegan los grandes acontecimientos se ponen serios y no regalan absolutamente nada”.   Desde 1983 hasta 1994 fue el encargado de preparar a Maradona para los partidos  y a  Messi durante las eliminatorias y el Mundial 2010 pero evita elegir uno por sobre el otro: “Yo a  los mejores no los comparo, sería una falta de respeto”.    Lo que sí hizo es mirar de forma muy positiva el futuro del deporte rey. “Messi es presente y habrá otros en el futuro. Yo no pierdo la esperanza de que haya otros que puedan asombrar. A mí no me cabe duda de que va a ser así. Inclusive de que sea mejor que ellos (Maradona y Messi)”.   Del actual número 10 de Argentina y el Barcelona admite que el astro argentino se regula dentro del campo de juego para poder disputar tantos partidos a lo largo del año.    “Eso es propiedad de los que saben jugar, no es una competencia de atletismo en la que gana el que más corre. Generalmente gana el que mejor corre y más sabe jugar (…) Es una gran confusión que desde hace tiempo ha intoxicado al fútbol en Sudamérica”.   “Maradona, Messi, Riquelme saben que no es corriendo más cómo se resuelven los partidos, es jugando mejor. También hubo un tal Valderrama que fue un Dios jugando al fútbol, que tenía un cuerpo que si lo veías pensabas que no podía jugar a nada, sin embargo, fue un jugador extraordinario”.   Signorini, defensor del buen juego, no dejó por fuera la lucha que se requiere para ganar una final. “En el fútbol no solamente se necesitan los creativos, porque cuando tenés que buscar la pelota hacen falta los que se la quitan a los creativos de los demás. Javier Mascherano es uno de esos, son los que menos lucen pero son tan importantes como los que elaboran. Cuando se habla de jugar bien también hay que defender bien, recuperar la pelota, son un cúmulo de variantes que son importantes en un momento determinado”.   Él también defiende a Gerardo “Tata” Martino en el desempeño que tuvo al comienzo del torneo, hasta que en semifinales destacaron con una goleada 6-1 ante la selección de Paraguay. “Calendarios tan recargados, jugadores que vienen con competencias durísimas, se le complica al técnico imponer la idea. Esto tiene que ver con el hecho de que el juego se ha transformado en un negocio. A los que mandan no les importa, la gente ni los jugadores, tendría que haber un período mayor de descanso entre una competición y otra”.   En su carrera, el preparador trabajó con dos campeones mundiales   diametralmente opuestos como César Luis  Menotti y Carlos Salvador Bilardo, quienes le dieron la confianza para poner a tono a sus dirigidos.    Entre   las diferentes maneras en la que laboran los técnicos como Menotti y Bilardo: “Hay una valoración de la ética y el derecho deportivo completamente distinta. Mientras Menotti es partidario de las formas para lograr los fines, Bilardo es un tipo más pragmático en ese sentido, le importa ganar de cualquier manera (…) Si tiene que hacer trampa no tiene problema”.                 A su juicio, el paso Maradona en el rol de encargado de la táctica jamás podría igualar a la estrella de la cancha. “No podía ser igual como técnico que como jugador, tenía que ser un mago. Cuando sos jugador depende de ti, pero cuando eres técnico depende de los demás. Conocimiento del juego como lo tiene Diego, lo poseen muy pocas personas en el mundo, sino no hubiese jugado como lo hizo”.    En este sentido, se extendió: “Él llegó en medio de la eliminatoria, estaba en el centro de una coyuntura que en realidad lo eligió a él porque si no tenía que seleccionar a Bianchi, entonces hizo la de siempre. Eligen una figura emblemática, porque si gana, triunfamos todos y si pierden, los derrotados son ellos.   Era en definitiva lo que quería Grondona, que Diego perdiera para hacerlo pedazos y sacarlo del medio porque siempre fue una piedra en el zapato. Fue muy injusto con Diego porque si no hubiese sido por los logros de Maradona, Grondona no habría escalado en la AFA (Asociación del Fútbol Argentino)”.      Como integrante de distintos cuerpos técnicos mundialistas (México 1986, Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Alemania 2010) no se mostró sorprendido por los dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) detenidos en Suiza.      “Esto es una cosa que se supo siempre pero que  sale ahora. Es el mismo perro con distinto collar. Lo que tiene que cambiar son las dirigencias del fútbol”.     Su amigo Diego Armando, anunció que será uno de los candidatos a las elecciones de presidente de la Fifa y sobre este asunto opinó que “antes de que sean los que están que sea un jugador de fútbol, creo que él podría, a lo sumo, ocupar un cargo operario, simbólico u alguna comisión ligada directamente a la defensa de jugadores y del juego”.      Como amante del fútbol ha visto a la Vinotinto mejorar en su desempeño y espera venir pronto al país a dictar una charla sobre preparación física y brindar su experiencia en este deporte.     “Creo que cada vez los jugadores, a través del roce internacional obtienen más nivel. Han tenido resultados muy importantes y van en buen camino. Me gustaría ir a Venezuela a ver el proyecto desarrollarse”.    A la vez, Fernando Signorini al terminar la conversación solicita  a los fanáticos en general ser más comprensivos con sus  selecciones.      “A veces el público le exige a los jugadores una perfección que extrañamente no se exigen a sí mismos para sus tareas porque sino el mundo sería mejor”.