El Atlético de Madrid se quedó con el derbi de la ciudad al derrotar 2-1 al Real Madrid en el estadio Metropolitano. Con este triunfo, el conjunto dirigido por Diego «Cholo» Simeone llegó a cuatro partidos seguidos sin perder en casa frente a su rival de siempre en el torneo local y escaló al segundo puesto de la clasificación.

Intensidad y fricción en la primera mitad

La primera parte del choque estuvo marcada por el juego físico, las faltas y la disputa constante en el centro del campo. Ambas escuadras saltaron a la cancha con alta intensidad, aunque los ataques carecieron de la claridad necesaria para inquietar a los guardametas, lo que dejó el marcador inalterado antes del descanso.

Golpes decisivos tras el descanso

El rumbo del partido cambió por completo al inicio del segundo tiempo con la expulsión del defensor Dean Huijsen. El zaguero cometió una falta como último hombre al derribar a Giuliano Simeone dentro del área, una acción que dejó a su club con un jugador menos y abrió el camino para el cuadro rojiblanco.

Álex Grimaldo asumió la responsabilidad a los 53 minutos de cobrar el penal y no falló con un disparo firme desde los once metros para inaugurar la cuenta. Poco después, a los 59 minutos, el delantero Jonathan David conectó un centro preciso al área para aumentar la ventaja y colocar el 2-0 parcial ante el delirio de los aficionados locales.

Reacción blanca insuficiente

El conjunto visitante reaccionó en la recta final del compromiso y encontró el descuento a los 90 minutos, cuando Antonio Rüdiger conectó un potente cabezazo que superó la resistencia defensiva. A pesar de los intentos de los dirigidos por José Mourinho en los últimos minutos por rescatar un punto del recinto rojiblanco, la zaga local aguantó con firmeza la presión hasta el silbato definitivo para asegurar la victoria.