La detención de cuatro dirigentes de la Federación Boliviana de Fútbol, entre ellos su presidente y a la vez tesorero de la Conmebol, Carlos Chávez, sumió a este deporte en una inédita crisis y lo expone a sanciones internacionales en medio de pedidos de reforma.
El ingreso este miércoles de Carlos Chávez, poderoso dirigente del fútbol, a la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz, por orden de un juez en el marco de una investigación por supuesta corrupción, fue el inusual momento en que un mandamás de la FBF caía en semejante desgracia.
Junto a Chávez fue detenido su más cercano colaborador, el secretario ejecutivo Alberto Lozada, y este jueves fueron capturados el segundo vicepresidente de la entidad, Jorge Justiniano, y el secretario general Pedro Zambrano.
La Fiscalía abrió el mes pasado su indagación tras el escándalo de corrupción que involucró previamente a altos ejecutivos de la FIFA. En las denuncias se mencionó a Chávez, que habría recibido un soborno de 7,5 millones de dólares.
