El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, admitió este martes errores en el dispositivo de seguridad desplegado durante los disturbios del pasado fin de semana y adelantó un operativo policial «masivo» para el próximo sábado, cuando están previstas nuevas protestas de los «chalecos amarillos» y de estudiantes.

Ante la Asamblea Nacional, Lecornu afirmó que el despliegue anterior fue «demasiado estático» y que no se movilizó suficiente personal. También sostuvo que el Gobierno ha tomado nota de lo ocurrido.

El jefe del Ejecutivo dijo que la prioridad es «recuperar el orden de forma inmediata» y aseguró que los toques de queda parciales impuestos desde anoche en algunas grandes ciudades «han permitido devolver la calma».

Agregó que las fuerzas del orden trabajaron para impedir que grupos «organizados» llegaran al Elíseo o a la sede del Gobierno, y remarcó que «en una democracia no se permite a grupúsculos facciosos» alcanzar los centros de poder.