París vive una nueva semana de tensión social pese a la caída de la movilización y a una menor conflictividad en las protestas de este sábado, la tercera jornada consecutiva de alcance nacional.
Menos calle, pero siguen los llamados a protestar
El Gobierno francés, bajo presión tras las imágenes de caos del 17 de octubre, celebró que las últimas manifestaciones se desarrollaran en calma, aunque el ministro de Interior, Laurent Nuñez, habló de «violencia inaudita» por parte de algunos alborotadores.
Una de las escenas que más impacto causó fue el lanzamiento de un artefacto incendiario contra gendarmes en París, que hizo que el uniforme de al menos un agente se prendiera en llamas; el funcionario sufrió heridas leves.
Nuñez calificó ese ataque de «tentativa de homicidio» ante la prensa y la Fiscalía de París abrió una investigación esta mañana.





