Las protestas contra el encarecimiento de la vida y las condiciones estudiantiles derivaron este sábado en disturbios en Francia, Italia y España, con choques entre manifestantes y fuerzas del orden en varias ciudades y escenas de violencia al cierre de las marchas.

Francia pasó de la calma inicial a los disturbios

En Francia, casi todas las manifestaciones se desarrollaron de forma pacífica al inicio, pero los incidentes comenzaron a estallar al final en ciudades como París, Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse y Estrasburgo. También hubo enfrentamientos en Clermont-Ferrand, Nantes, Lille, Grenoble y Niza, mientras que en Orleans la calma se impuso pese al temor por la coincidencia de un congreso de la ultraderecha con una concentración antifascista.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, celebró a media jornada la tranquilidad con la que avanzaban las movilizaciones, aunque pidió prudencia. Más tarde, la tensión subió cuando las protestas terminaban. La policía usó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes en distintos puntos del país.

Los organizadores calcularon 800.000 participantes, frente a los 410.000 que registró la policía. El Gobierno elevó la cifra a 550.000 en la jornada del sábado anterior. Esta vez, a diferencia de la semana pasada, no se registraron asaltos generalizados, aunque sí escaramuzas al cierre de las movilizaciones. El despliegue alcanzó hasta 70.000 agentes, según el ministro, junto con prohibiciones de reuniones públicas en varias ciudades.

Roma, Bolonia y Barcelona concentraron los choques

En Italia, las manifestaciones contra el alza de los precios terminaron en enfrentamientos en Roma y en otras ciudades, entre ellas Bolonia, donde hubo quema de contenedores y lanzamiento de piedras. La tensión aumentó al final de la tarde en la capital de Emilia-Romaña, cuando una protesta que había empezado pacíficamente se transformó en violencia en varias calles del centro.

Grupos de jóvenes con el rostro cubierto levantaron barricadas, prendieron fuego a contenedores de basura y arrojaron botellas, piedras y material pirotécnico contra los agentes. La policía respondió con camiones equipados con cañones de agua a presión, mientras los bomberos intervinieron para apagar los incendios.

En Roma, algunas manifestaciones espontáneas llegaron hasta la zona arqueológica y decenas de personas entraron por sorpresa al interior del Coliseo, ante los turistas que visitaban el monumento. Después, Alessandro Giuli confirmó que las fuerzas de seguridad recuperaron rápidamente el control del recinto y aseguró que no hubo daños materiales ni personas heridas en el anfiteatro.

En Barcelona, una concentración de decenas de jóvenes convocada por redes sociales en el centro de la ciudad derivó en saqueos, quema de contenedores, daños al mobiliario urbano y enfrentamientos con los Mossos d’Esquadra. Según la policía catalana, los concentrados comenzaron a causar destrozos y obligaron a desplegar a los antidisturbios.

La protesta circuló con el lema “Institut Indignats”, vinculado al movimiento “Lyceés Indignés”, detrás de las movilizaciones estudiantiles de las últimas semanas en Francia. Los incidentes se agravaron a medida que avanzó la tarde, con grupos aislados que intentaron saquear tiendas, rompieron escaparates y prendieron fuego a mobiliario urbano y toldos de terrazas, en una zona muy concurrida por ciudadanos y turistas.

Los disturbios ocurrieron además a pocos metros de la acampada por el derecho a la vivienda instalada desde hace semanas en la plaza Cataluña.