El Aceite de Argán, procedente de Marruecos, penetra rápidamente en el cuero cabelludo dejándolo hidratado y sin engrasar.
“Se puede aplicar diariamente en el cabello, dejándolo limpio, fresco y reluciente. También tiene propiedades antisépticas, que eliminan de una vez la caspa, resequedad y ayudan a regenerar la raíz del cuero cabelludo”, explicó la estilista Marlene Medina.
Se aconseja aplicar el aceite de Argán directamente en el cabello. Una gota sobre el mismo de forma más intensa, 30 minutos antes de lavarlo.
“También lo recomiendo para las uñas, la cara, y todo el cuerpo. Para el cuidado de la piel, se debe usar una hora antes de la ducha, y en el caso de las uñas antes de acostarse”, añadió Medina.
Su procedencia milenaria del árbol de Arganda Spinosa, de Marruecos, lo perfilan como el “elixir de la eterna juventud”.
“El árbol es único en el mundo —continúa la experta zuliana en cosmetología—. Crece solo en el suroeste de Marruecos, y esta propiedad lo hace milagroso. Su alto contenido de vitamina E, y ácidos grasos esenciales, es ideal para combatir el envejecimiento prematuro”.
Sus propiedades nutricionales y dermatológicas, lo convierten también en un producto especial para el acné y las heridas leves.
“En una semana curé mi cabello y piel reseca —puntualiza la usuaria Claudia Urdaneta, de 24 años—. Sus mágicos y finos ingredientes suavizan, hidratan y aportan brillo natural al cabello”.
Sus ácidos grasos esenciales: 45% ácido oléico y 35% linoléico, fortalecen el cabello aportándole brillo, cuerpo y flexibilidad. Se debe aplicar después del baño. También estimula la regeneración y la oxigenación de la piel, aportando elasticidad y previene las arrugas.
El procedimiento para aplicar el aceite de argán en el cabello es algo más complejo:
1) Antes que nada, poner una toalla húmeda a calentar. Cuando ya esté a punto, coge tu aceite y aplícalo sobre todo el cabello hasta que penetre del todo, haciendo hincapié en el cuero cabelludo, en las raíces y en las puntas, sobre todo si éstas tienden a quebrarse.
2) Masajea la cabeza un buen rato hasta que esté toda bien impregnada. Después, coge la toalla anterior y envuelve todo el pelo sin retirar el aceite. Deja que actúe durante al menos media hora.
3) Hay que evitar que el cabello quede graso, pues el exceso no es bueno para su salud, y tampoco deja un buen aspecto. Por lo tanto, retira la toalla, péinate (verás como no cuesta nada) y pasa a la ducha.
4) Lávatelo con tu champú normal y asegúrate de que has retirado todo el exceso. Después aplica un suavizante y listo.
Siguiendo este pequeño proceso un par de veces a la semana, obtendremos un pelo hidratado, resistente a la caída y con las raíces reforzadas.