Finalizó el fin de semana de playa o piscina. Además de las fotografías, éstas dejaron bien marcados sus recuerdos: la piel luce irritable y reseca. El cabello está frágil y opaco, a veces florecido y difícil de peinar. El rostro se nota sensible.
El propósito, después de la diversión y del entretenimiento, es único: mejorar los resultados. Aunque puede ser un gran aliado de la belleza, porque ayuda al cuerpo a producir vitamina D, el sol también puede ser enemigo número uno si no se miden las consecuencias que trae una exposición desmedida, repite siempre la dermatóloga Yoly Luján de Arteaga.
Para evitar dichas consecuencias recomienda preparar la piel antes de someterla a la exposición solar para evitar la pérdida de elasticidad, los signos de envejecimiento prematuro e, incluso, el riesgo de contraer cáncer.
Empezar por el final puede ser el mejor comienzo. Antes y después de un día de sol, las fórmulas “after sun” calman y reconfortan la piel poniendo a punto su nivel de hidratación. También aportan agentes humectantes de larga duración y enzimas capaces de ofrecer una reparación celular inmediata.
La primera clave para proteger la piel está en hidratar y frenar los efectos de los radicales libres. Exfoliar, hidratar, nutrir, son sólo tres de los pasos de los que parte la esteticista Mariana Delgado, para alcanzar una piel sana, después del bronceado, de esta forma se garantizará una buena textura.
“Antes de iniciar cualquier tratamiento post solar es necesario realizar un diagnóstico para determinar el grado de exposición ultravioleta recibida”, precisa la especialista.
Existen dos tipos: un bronceado parejo y los eritemas. Este último ocurre cuando la exposición es máxima y podría calificarse como quemadura en primer grado.
Los procedimientos
Cuando hay mucha fotosensibilidad se reconstruye la piel con masajes de aceites calmantes. Así se restaura el Ph ácido.
En tales casos la especialista sugiere no realizar una exfoliación ya que en vez de retirar las capas de células muertas, se ocasiona un maltrato a la dermis.
“Las exfoliaciones se trabajan de acuerdo con diagnósticos y se deben realizar con extractos botánicos para ofrecer suavidad y no acción irritante”, precisa.
Es necesario la aplicación anterior de geles para eliminar las impurezas, y luego la utilización de hidratantes ricas en pantenol.
Los mejores productos para un procedimiento perfecto deben contener ácido hialurónico, ceramidas, silanoles o extractos de vegetales como el aloe vera, manzanilla, el gingseng o las algas.
Los minerales y las sales de mar muerto, ingredientes de una hidroterapia, son excelentes regeneradores de la superficie cutánea expuesta a radiaciones solares.
“El magnesio, el silicio, el selenio y los oligoelementos revitalizan y devuelven la humedad. Combinado con temperaturas específicas produce efectos antienvejecimiento y antioxidantes para combatir los radicales libres”, puntualiza la esteticista.
Las especialistas aseguran que los tratamientos utilizados luego de un proceso solar dependen de los cuidados y la nutrición previa, es por ello que insisten en la prevención: tratar de evitar exponerse entre las 10:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, ingerir suficientes líquidos, utilizar factor de protección solar con más de 60, cada dos horas y aplicarlo media hora antes de una exposición intensa. “Sin embargo, debemos utilizar el protector con intensidad de 15 y 45 a diario”, refiere Delgado.
Ahora, la preocupación por la salud del cabello se acentúa en verano, época del año en la que el sol, el viento, la sal y el cloro del agua inciden sobre él, dañándolo.
Sin embargo, la deshidratación y fragilidad de la fibra del cabello, producida como consecuencia de la influencia de los factores externos, también se produce a lo largo de todo el año. Ante esta realidad se hace imprescindible hidratar y acondicionar el cabello mediante productos de protección solar que mantienen su color, estructura y vitalidad.
Frente a una deshidratación, se debe reestructurar el manto ácido de la piel, para devolverle su hidratación y elasticidad. Resultan excelentes los productos emolientes e hidratantes ricos en rosa mosqueta, germen de trigo y zabila, de gran poder hidratante.
Es muy recomendable utilizar emulsiones balsámicas con colágeno, productos con placenta, lavar con champús específicos y beber abundante agua.
En la protección del cabello existen dos tipos de tratamientos, los que actúan durante la exposición del sol y aquéllos que se aplican después.
Mientras los primeros cumplen una función preventiva basada en la creación de una pantalla protectora que evita la agresión de los factores externos manteniendo el cabello hidratado y nutrido, los tratamientos “post exposición” solar resultan muy beneficiosos para enriquecer la melena y mejorar su aspecto.
En épocas solares la protección capilar debe potenciarse y en este sentido se hace necesario recurrir a tratamientos específicos. Es importante considerar que, aunque los factores externos incrementan su acción en los meses de mayor calor, el cuidado del cabello no debe esperar a este momento, sino que los profesionales recomiendan el uso de una línea de productos especiales durante algunos meses previos a la exposición solar.
