Se trata de dedicarse, se trata de ponerle empeño. No dejar que los días se vayan en blanco. La vida tiene que tener sentido. No te pierdas los momentos, se que a veces nos gana el sueño. Hay cansancio, hay rutina. Obligaciones que cumplir, compromisos. Pero, también hay tiempo.
Es no pasar al lado de quien quieres sin tocarlo. Es ponerte intensa y querer abrazarlos. Los hijos crecen, los amigos se mudan, las personas mueren. Los momentos son ahora. La vida no empieza un lunes como una dieta. A la vida no se le pegan cachos y después se recupera. La vida es en serio en sus tiempos. No tiene espacio para flojera.
Cada día cuenta, cada pequeña decisión pesa. Haz esa llamada que alguien espera. Pide esa disculpa que en nada te apena. Pelea esa batalla que aun no llega. La vida no depende de una sola decisión trascendental, no es un drama, no es una novela. La vida es un acumulo de ellas.
Cuando decides escuchar. Cuando decides hablar. Cuando te das el permiso de cantar o bailar. Cuando abrazas hasta fundirte contra el pecho. Cuando miras a los ojos. Cuando reconoces tu alma. Cuando torpemente fallas. Cuando te tropiezas estúpidamente y caes dando botes y decides llorar o reírte, apenarte o contarlo. Cuando gritas de rabia.
