Patinar implica trabajo físico, mental, y para algunos hasta “espiritual”, porque les permite desconectarse completamente para enfocar todo su ser en la actividad que desarrollan. Es decir, que ir sobre ruedas sirve también como método de relajación.
“El patinaje es uno de los deportes más completos que existen, tanto o más que la natación. Ayuda a desarrollar la motricidad a temprana edad y, como se trabaja midiendo el cansancio, induce a tener mejores habilidades de pensamiento. No es solo físico, sino también mental”, indicó a Facetas Ronald Parra, fundador del club Ronald Patín y campeón mundial de patinaje durante 11 años.
Socialmente hablando también genera beneficios: “Es infalible que los deportes inducen a tener una mejor sociedad. Por ejemplo, al club han llegado muchos adolescentes acostumbrados a la vida nocturna o con ciertos vicios y, debido a la rutina que este deporte exige (un entrenamiento de hasta siete horas diarias si se dedicarán a la competencia) han cambiado ese estilo de vida. Se alejan de ello porque terminan cansados y se acuestan temprano”, afirmó Parra.
Un entrenamiento de patinaje comúnmente inicia con un calentamiento que incluye un trote suave, usando zapatos de goma. “Nosotros realizamos cuatro tipos de ejercicios: fondo, que consiste en dar hasta 80 vueltas en un circuito de 200 metros; velocidad, recorriendo de 100 a 300 metros; fuerza, en el que se incluyen pesas para fortalecer las piernas; y habilidades y destrezas, en los que se esquivan conos para desarrollar la habilidad motriz”, informó el instructor.
