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Mira lo que una abuela de 69 años nos cuenta sobre los remedios caseros

Desde hace décadas, las abuelas se han destacado por tener guardada bajo la manga un sinfín de antídotos naturales para curar cualquier tipo de dolencia: desde las más sencillas hasta las más complejas. Estos remedios que se han heredado de generación en generación son casi igual de efectivos que asistir a una cita con el médico en el caso de enfermedades tratables.

 

Nancy González, de 69 años, atesora en su memoria remedios de antaño. “Mi abuela era andina. Ella veía cómo la gente recurría a las plantas naturales para aliviar cualquier dolencia. Mi mamá siempre me decía: ′esto sirve para esto y esto para lo otro′. Tenía un alivio para todo”, expresó en una conversación con Facetas. “Cuando a un niño le daba lechina, se recomendaba aplicarle un remedio con planta de ratón y chiquichiqui. Eso la secaba rapidito y a los días ya no tenía nada”, dijo.

 

Si se trata de curas para todos los males, Nancy guarda como una reliquia un libro de estos antídotos: para el dolor de cabeza, hemorroides, irritaciones en la piel e inflamación en los oídos u otras dolencias, el Vaporub era la fórmula perfecta; agüita de manzanilla o una botellita de agua caliente para los dolores menstruales; para los gases y cólicos, anís estrellado; unas hojas de altamisa para quitar el mal olor de los pies y para el acné juvenil, un cuarto de panela, dos cucharadas de saldelso y cremor tártaro. “Mi hijo se tomó como 4 o 5 frascos que yo le preparaba. Eso limpia la sangre”, recuerda.   

 

La magia del jengibre

 

“A un señor que tenía cáncer en mi comunidad, yo le preparaba un frasco con jengibre, porque tocía mucho y él me decía: ′Ay nena, prepárame otro frasco, porque eso me alivia.′ El jengibre es efectivo”, dijo Nancy, afirmando con la cabeza.

 

Con seis hijos y toda una vida practicando la medicina natural, mamá Nena─como la llaman sus nietos─ podría llegar a escribir sus memorias. Hablar con ella es rememorar anécdotas de lo que eran capaces de hacer las abuelas de antaño para sanar alguna enfermedad o dolencia.

 

“El jengibre también es bueno para el mal de páramo. Una vez cuando fuimos a los Andes, yo les daba a los muchachos para que masticaran pedacitos de jengibre durante el trayecto. Eso les evitaba los mareos y las náuseas”, dijo Nancy entre risas “¡Y eso pica!”.

 

Nena recuerda cómo curó a la vecina: “No hace mucho vino Amanda con dolor de garganta. Estaba ronca, la pobre no podía ni hablar. Entonces yo le di para que masticara jengibre. Ella no quería porque pica mucho, pero yo le dije que lo pusiera a hervir y se lo tomara. Efectivamente, al otro día ya no tenía nada. Es mejor que asistir a una consulta médica; gratis y efectiva». 

 

Más de una vez hemos oído que las abuelas tienen un «santo remedio» para todo y aún cuando muchos dudan de sus poderes naturales, hay hechos y acontecimientos que hablan por sí solos. «Una vez Mamá tuvo un accidente: un carro le pasó por encima y todos los huesos de los pies se le fracturaron. La planta del pie se le puso negro como un petróleo. El especialista dijo que no caminaría jamás, pero mamá se empezó a tomar una copita diaria de ron de culebra. Cuando volvió a la clínica los médicos decían: ′¡Caminó la viejita, veeeertale!′. Fue el ron de culebra que la curó», finalizó Nancy. 

 

Así es el ron de culebra ciega para tratar cualquier tipo de fracturas. 

 

Jengibre: un remedio especial para el catarro y dolor de cabeza. 

 

Agua de manzanilla para aliviar los dolores menstruales y tratar la conjuntivitis. 

 

VicksVaporub para dolencias de la cabeza, muscular o para la nariz.

 

 

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