FACETAS recuerda la entrevista que le hiciera su equipo en el año 2003, quien para ese entonces Interpretaba a en su nuevo rol a Lorena Morales. Aunque a ella se le haga un poco difícil hablar sobre sus cualidades y dar referencias sobre sí
FACETAS recuerda la entrevista que le hiciera su equipo en el año 2003, quien para ese entonces Interpretaba a en su nuevo rol a Lorena Morales.
Aunque a ella se le haga un poco difícil hablar sobre sus cualidades y dar referencias sobre sí misma, nadie pondría en duda que Coraima Torres es una mujer extraordinariamente bella. Su voz pausada, su mirada dulce y la calidad que demuestra en cada actuación que produce se suman para otorgarle mayores virtudes a su presencia física.
La valenciana, que ha logrado exprimirle lágrimas a venezolanos, colombianos, puertorriqueños, peruanos, dominicanos, españoles, rusos, indonesios, rumanos, yugoslavos y búlgaros, llegó a la televisión en 1990, luego de una época de conflictos universitarios. “Decidí tocar puertas y tuve la oportunidad de conocer a Luis Alberto Lamata”, recuerda, quien la escogió para su primer unitario Buen corazón.
Ya estaba haciendo lo que más le apetecía: ya actuaba, pero seguía siendo una actriz más. En la actualidad, a Coraima Torres se le reconoce con otro nombre. El mundo entero la llama “Kassaaaandraaaa”, como una vez lo hizo Randú, personaje interpretado por Henry Soto, en el drama circense de Delia Fiallo. Del tiempo de gitana hasta hoy muchos son los personajes que ha interpretado.
En estos momentos, Venevisión la presenta en horario vespertino en su nueva faceta: Lorena, una telenovela producida durante el 2005, por el canal RCN de Colombia, país donde la actriz reside con su pequeño Manú Nicolás y su esposo, el también actor Nicolás Montero. Desde allá rinde cuentas a sus seguidores venezolanos.
—El público siempre la recuerda como Kasandra. ¿La considera su mejor interpretación?
—Kassandra fue y sigue siendo maravillosa para mí. Fue mi primera telenovela. Fue conocer a la señora Delia Fiallo, a quien quiero y respeto muchísimo. Fue una experiencia que todavía disfruto al recordar. Han pasado muchas cosas, he estudiado, me he preparado y siento que, cada vez que comienzo un nuevo personaje, lo hago más consciente del mismo con más herramientas. Kassandra me abrió las puertas a todas esas posibilidades y creo que no soy yo quien debe juzgar cuál ha sido o cuál será mi mejor interpretación. Cada vez me esforzaré más.
—Su presencia en la pantalla venezolana es poco constante. ¿Olvida a su país o Venezuela no le hace propuestas?
—Desde el punto de vista profesional he realizado los proyectos que se han concretado y de los que me siento contenta. Gracias a Dios he podido trabajar en otras partes y que esas producciones se transmitan en Venezuela. Y desde el plano personal nunca me olvido de Venezuela porque mi familia vive allá.
—¿Cuáles serían las referencias más relevantes que haría de usted misma?
—Hablar de uno mismo siempre es difícil y la verdad lo evito. Pero la referencia personal más relevante es el respeto que siento por mi trabajo, la entrega con que asumo cada compromiso, cada personaje. Siempre brindo lo mejor de mí. En cada una de las cosas que realice siempre me exigiré y me esforzaré por entregarlo todo.
—¿Cómo es Coraima Torres más allá de las cámaras?
—Común y corriente. Aprendo a sacarle mucho provecho a cada uno de los momentos que la vida me ofrece para compartirlos con mis seres queridos. Trato de no desperdiciar nada y de vivir intensamente el día tras día.
—¿Cuáles son las debilidades y las fortalezas de la telenovela venezolana?
—La fortaleza es que es un trabajo cuyo equipo conoce y maneja muy bien. Saben, a ciencia cierta, que es una industria y así la tratan. A la larga eso también es una debilidad porque a veces no hay un tiempo para trabajar en profundidad los diversos aspectos de una historia. Digamos que cada vez se le dedica menos tiempo a las producciones porque la prioridad es realizar, realizar y realizar.
—¿Considera que en la actualidad los dramáticos nacionales son unos “culebrones”?
—No puedo opinar sobre los dramáticos actuales porque sería una irresponsabilidad de mi parte ya que no tengo conocimiento de ellos. Lo mejor es que exista espacio para todo tipo de producciones y que los televidentes tuvieran la posibilidad de elegir entre muchas opciones. Es bueno que exitan culebrones, seriados, la supuesta novela de ruptura: historias contadas desde todo punto de vista.
—¿Cómo evalúa la telenovela colombiana? ¿Qué le falta y qué le sobra?
—La telenovela colombiana ya sabes que, hoy por hoy, es un fenómeno mundial y debido a eso ya es una industria con sus pro y sus contra y, particularmente, lo más interesante es que casi todas tienen un toque humorístico. Tratan de crear un cosmo, donde a través de diferentes instancias ya sea lo caricaturesco, lo cotidiano, lo farsante, siempre tenga un toque de humor y eso es bastante relajante para el público.
—¿Puede hacer una comparación entre el género nacional con el tratamiento que le dan en el resto de los países latinos?
—La telenovela tiene una particularidad y es que da cuenta de las historias y vivencias de cada país, pero a su vez cuenta unas historias que pueden ser verdad en cualquier parte y que cualquiera podría digerir fácilmente. Todos tenemos nuestras raíces, nuestro folclore nuestras costumbres, y aún así, es maravilloso aprender y descubrir las otras a través de historias con personajes que sean de fácil identificación. La televisión nos ha hecho queridos en el mundo también es alucinante conocer y descubrir, por medio de la televisión, lo que otros nos quieran decir y contar con seres de carne y hueso y que otros quieran disfrutarlo.
—¿Considera que Kassandra es el personaje, de sus interpretaciones, que más ha calado en el público?
—Yo sé que todos defendemos lo que queremos, pero tengo que recordar que gracias a la difusión de Kassandra surgió la oportunidad de viajar a España y trabajar en ese país. Después llegó a Venezuela una producción escrita magistralmente por Alberto Barrera Tyzcka llamada Géminis, donde no solamente tocó niveles altos de popularidad, sino que además exploré todo lo que se puede lograr con la televisión. Luego llegó María Emilia, que fue un fenómeno de audiencia ya que tuve la oportunidad de vivirlo en carne propia cuando fui invitada como jurado al Miss Venezuela de ese año y cuando realicé una serie de programas y eventos en donde pude sentirlo. Mis personajes han calado, eso es hablando de Venezuela, ya que en España y Europa del Este a las producciones donde he participado les ha ido bien.
—¿Podría considerarse una gitana revolucionaria?
—No. La verdad Kassandra era bastante tradicional en su manera de ver la vida. Ella sólo quería el amor de su vida, una casa e hijos, no necesitaba nada más para ser feliz. Eso para Kassandra ya es bastante, pero digamos que no era una mujer que anhelara algo más que las cosas esenciales de la vida. Ella nunca quiso dejar ningún legado.
—¿Cómo fue la experiencia en Lorena?
—La experiencia de Lorena fue encantadora. Desde el punto de vista profesional fue fabuloso, estuve rodeada de profesionales estupendos en todos los ámbitos, escrita por Bernardo Romero Pereiro, que en paz descanse, un maravilloso escritor. Lorena fue su último proyecto así que fue importante para todos formar parte de él y desde el punto de vista personal el equipo era insuperable. Fue bárbaro encontrarme con Diego Ramos después de haber trabajado juntos en Argentina. Fue reconfortante. Todos formamos un muy buen equipo.
—¿Cómo se siente en Colombia?
—Con la telenovela pude conocer mucho a Colombia porque se realizó el 80% en exteriores, fuera de Bogotá. Vivimos prácticamente entre Medellín, San Andrés, Cartagena, Barranquilla y los Llanos, casi dos años en donde todos formamos una familia.