A pie por el llamado Callejón de los pobres, ubicado en el centro de la ciudad de Maracaibo. Así hace su recorrido, casi a diario, el fotógrafo empírico Ernesto Pérez, quien con cámara en mano y disposición a conocer historias de vida, plasma en cada fotografía los retratos de personas que se pasean, en ocasiones, sin rumbo o techo fijo.
En la galería de fotos de su cuenta en Instagram predominan los rostros de quienes por lucir “diferentes” al común de las personas que transitan las calles marabinas, son despojados de su identidad y llegan a ser desconocidos y, en ocasiones olvidados por sus familiares.
Ahí enfoca su lente este joven de 31 años quien por la calidad de los mensajes que muestra en cada foto fue llamado por Instagram Latinoamérica, convirtiéndolo así en el primer venezolano en ser entrevistado por esta importante red social que suma más de 100 millones de seguidores.
En conversación, con FACETAS, Pérez demostró que lo estético es algo pasajero, que una imagen llena de huellas y expresiones es más significativa. Y que cada historia que se esconde tras cada rostro o espacio fotografiado es solo una mirada profunda a la Maracaibo en la que, a su criterio, espera ver más cambios en cuanto a la superación personal.
¿Por qué el interés de querer mostrar la “otra cara” de Maracaibo?
Para entender cada vez más el lugar en el que vivo. Un sitio lleno de color, sonrisas de la gente que es completamente diferente a la que puedes encontrarte en otra parte de la ciudad. Por ahí empieza todo, eso de conocer mis raíces, conocer de dónde venimos , de escuchar cómo éramos antes y somos ahora. Me baso en eso, en el poco conocimiento que la gente tiene del lugar en el que vive.
¿Cómo iniciaste ese proceso creativo?
Empezó en el 2013 cuando vi el trabajo de un artista de Estados Unidos que tiene un proyecto mundial de fotografiar a gente de la calle. Cuando vi su trabajo me gustó, porque considero que debemos crear conciencia como artistas de lo que está pasando. Y eso pasa en todos los países. Para mí era muy importante mostrar lo que sucedía en Maracaibo, porque se ven los contrastes, las caras quizás destrozadas por el calor, pero también se ven sonrisas al ser fotografiado y eso era lo que yo quería lograr desde el principio.
¿Cómo logras acceder a las personas para fotografiarlas, tomando en cuenta que son personas que, en su mayoría viven en las calles?
Para mi lo más importante es preguntarles cómo están y de allí se van dando muchas cosas. Porque hay muchos errores en cuanto a eso. Hay quienes solo se conforman con hacer una foto tipo paparazzi para subirla en las redes sociales y generar likes. Esa es su única satisfacción. Para mi esto es algo más personal, de hecho yo no pongo sus historias, porque me gusta que la gente vaya y sepa las historias de ellos. Para mi, lo importante es que vean sus caras que sepan que están ahí, crear conciencia e ir todos unidos para ayudar a esas personas. Cuando ya creo el ambiente de confianza solo les pregunto cómo están y ellos acceden a todo.
¿Qué es lo que más le ha gustado de fotografiar a Maracaibo?
Conocer lugares que ni siquiera sabía que existían. Hay personas en mi entorno que nunca han ido al centro. Saben que está ahí y han ido a la Basílica, pero no se han tomado la tarea de cruzar las calles llenas de colores. Recorrer el callejón de los pobres es increíble. Ahí hay dos mundos. Porque está la parte obviamente negativa, pero también están todas las personas que te echan chistes y están días, las fotos del callejón de los pobres de noche son mis favoritas.
¿Has sentido miedo?
Sí, pero no me quedo en eso, no me paralizo. Voy mucho al centro de noche, porque creo que la seguridad viene dada con el conocimiento al igual que la fotografía. Saber cuándo y dónde cae la luz, dónde se hacen las sombras según los edificios del centro. Todo eso lo he ido estudiando y tengo un panorama de cómo funciona todo. Obviamente lo más fuerte es ir de noche. Al principio no lo niego, sí sentí mucho miedo, pero después me di cuenta que en el centro de noche no hay absolutamente nadie, es decir, ahí no es el peor lugar donde te podrían hacer algo. Y por supuesto hay calles donde los accesos son restringidos y uno lo entiende. Siempre he pensado que hacer una buena foto y que no llegue a tu casa no tiene sentido. Es como decir, hice una foto genial, pero no la puedo mostrar, porque me robaron la cámara. La mejor foto es la que se lleva a casa.
¿Es el primer venezolano que fue entrevistado por Instagram? ¿Qué nos puede decir de esa experiencia?
Sin duda, Instagram ha sido una herramienta fundamental para todo lo que hago. Inicialmente subía todo lo que hacía en mis redes, porque me gusta que la gente de fuera conozca a Maracaibo, lo que significa vivir en esta ciudad. Cuando abrí la cuenta gané 8 mil seguidores. Luego de un tiempo me escriben de Instagram Latinoamérica para decirme que me van a hacer una entrevista, en ese momento estaba empezando esta red social. Hablamos, porque estaban muy interesados en las fotografías de buses, de sus colores, de la gente saliéndose. Eso les llamaba demasiado la atención. Y de ahí me hicieron la entrevista, pasaron dos meses y salió en su red cuando ellos tenían como 200mil seguidores. Y me escribe otra persona para decirme que querían ponerla en la instagram oficial. Siendo el primer venezolano en salir ahí con una entrevista en Inglés. Eso lo valió todo desde el punto de vista personal más que el profesional. Para mí que Maracaibo saliera en una cuenta que tiene más de 100 millones de seguidores fue demasiado importante. Eso hizo que mi cuenta se incrementara y ahora tengo 50 mil seguidores que conocen la cara real de esta ciudad.
¿Proyectos?
Actualmente estoy experimentado más con los videos. Hay muchas páginas que están usando este recurso para contar historias, porque la fotografía tiene un limitante. Incluso la fotografía puede mucho engañar la percepción de algo, porque uno la toma, pero no tienes la percepción de lo que hay en los 360 grados. El video expone un poco eso. Y quiero explorar y mostrar un poco más la realidad del país.
¿Te cambió la vida la fotografía?
Sin duda, me cambió mi visión de la vida. Ahora tengo una vista más clara de lo que significa la humanidad. Sentir como las personas sin recursos consiguen la felicidad en las pequeñas cosas, eso es lo que pasa en su entorno. Ellos viven en situaciones muy precarias y tienen la oportunidad de sonreír. Eso es impresionante, porque nos quejamos de tantas cosas y no nos damos cuenta que fuera de nuestro entorno hay cosas peores.
¿Recibes críticas por el trabajo que haces?
Es algo muy normal. No las asimilo bien, porque no me gustan los malos entendidos, por eso trato de no opinar en las fotos . Yo las subo y dejo que la gente saque sus propias conclusiones. No me meto con religión ni política, solo quiero que vean el trabajo que estoy haciendo.
¿La foto que le falta por tomar?
Quisiera hacer más fotos de superaciones personales.
Ernesto Pérez, fotógrafo // @revistanow