Hay un dicho que reza: “Tenemos que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo”. En realidad, esa “receta” es una de las mejores formas de equilibrar no sólo la alimentación, sino también el organismo, y por ende al control del peso.
Ante el incremento del porcentaje de la obesidad en los EE UU y América Latina, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), realizó un estudio en el que se demostró que la cantidad o falta de ejercicio no eran los únicos causantes de este problema. Existen hábitos que alteran la figura y la manera de cómo el ser humano consume sus alimentos.