El 63% de las muertes en todo el mundo se atribuyen a enfermedades crónicas y el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Éste no es un hábito que solo afecta a quienes lo consumen, sino también a quienes están cerca de quienes lo hacen. Más 600 mil muertes ocurren entre personas no fumadoras expuestas al humo de tabaco.
El tabaquismo es una enfermedad crónica causada por la adicción a la nicotina y la exposición frecuente a las miles de sustancias tóxicas y cancerígenas que contienen los cigarrillos. Es causante de enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer como de pulmón, laringe, faringe, riñón, hígado, vejiga.
El médico internista José Luis Figuera expresó a FACETAS que: «Fumar un solo cigarrillo acorta la vida en unos 11 minutos, es decir, que la expectativa se reduce en unos 7 u 8 años en los fumadores. Hacer de esto una actividad diaria acelera el proceso de envejecimiento y esto se ve reflejado tanto en la piel como en la salud en general, y debido a que es una adicción, genera cambios en la personalidad cuando el cuerpo necesita nicotina».
También está asociado a la bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, e infecciones respiratorias reiteradas. Además, en las mujeres el tabaquismo tiene graves consecuencias en el sistema reproductor.
La OMS realizó una investigación sobre la economía del control del tabaco, incluido el consumo y el cultivo, la fabricación y el comercio, y llegaron a la conclusión que no solo afecta gravemente la salud, sino también la economía de quien lo consume.
“En el mundo hay 1.100 millones de personas que han fumado durante 15 años o más, aproximadamente el 80% de ellos viven en la pobreza o en países subdesarrollados”, así lo reseña la OMS en sus boletines. Esto demuestra que el consumo de cigarrillos es un gasto significativo debido a que las personas con un nivel de adicción elevado pueden fumarse dos o más cajas.
Por esto, el 31 de mayo de cada año, la OMS y sus asociados celebran el Día Mundial Sin Tabaco con el fin de hacer énfasis a los riesgos para la salud asociados con el tabaquismo y abogar por políticas eficaces para reducir su consumo.
Las medidas que se han implementado para reducir el consumo incluyen el aumento del precio de los cigarrillos, la prohibición de venta a personas menores de edad, la prohibición completa de la publicidad y patrocinio de los productos del tabaco, y la implementación de los ambientes cerrados 100% libres de humo que ayudan a desnaturalizar el consumo.
El camino para llegar a reducir significativamente el consumo de tabaco, es largo pero no imposible debido a los esfuerzos de la OMS por informar los riesgos que esto trae.
