La evidencia científica ha demostrado que beber con moderación podría estar relacionado con un riesgo reducido de aumento de peso. Por otro lado, las cantidades excesivas de alcohol se han relacionado constantemente con el aumento de peso en estudios observacionales.
Estudios han demostrado que las personas que bebían mucho y consumían al menos dos bebidas por día tenían mayores probabilidades de aumento de peso en comparación con las que no bebían.

