José, de 40 años, cuenta su experiencia a quienes le rodean. Por muchos años, el exceso de peso dominó su cotidianidad. Tareas sencillas como amarrarse las trenzas de sus zapatos eran imposibles de realizar y una de las que más lo atormentaba. Le recordaba que esos kilos demás le impedían llevar una vida normal. “Para muchos era algo tonto, pero para mí era un recordatorio terrible de las tantas actividades que no podía realizar”.
Posteriormente, José decidió someterse a una intervención bariátrica, como se le llama al conjunto cirugías practicadas para reducir la obesidad. La vida, sencillamente, le cambió. Hasta la fecha ha perdido más de 65 kilos. Por ello su opinión —del método que lo ayudó a regresar a su peso ideal— la comparte con todos sus amigos.
“Después de despertarme de la anestesia sentí un cambio total, de mente, cuerpo y alma. Respiré aire de salud y tranquilidad. El dolor en el post operatorio es mínimo, en 15 días máximo, me incorporé al trabajo, realizando mis actividades diarias sin ningún problema. A un mes y medio de operado, puedo decir que comparto más actividades con mis hijos, esposa y amigos. Me siento lleno de vida y sé que tendré un futuro pleno de salud“.
Ana Alvarado de Adrianza, nutricionista e integrante de un equipo multidisciplinario que realiza ese tipo de intervenciones quirúrgicas en la capital zuliana, explica que la cirugía bariátrica consiste en reducir las dimensiones del estómago, mediante distintas técnicas —principalmente el bypass gástrico y la banda ajustable.
“No se trata de la cirugía plástica, pues pertenece al campo de la cirugía general y la gastroenterológica. Son intervenciones agresivas con el cuerpo que sólo deben efectuarse en pacientes que han fracasado en la tarea de perder peso, con tratamientos menos invasivos”.
Por ejemplo, en enero de este año, la prensa internacional reseñó que con la entrada del 2017, muchas personas, en EE UU, se regalaron una operación bariátrica. La más solicitada fue la bypass gástrico que consiste en cortar parte del estómago y reorientar los intestinos.
Según la Sociedad de Cirugía Bariátrica de Estados Unidos, hace una década se hacían menos de 10.000. En el 2002, habían ascendido a 70.000; en el 2005, a más de 170.000. En Europa, en tanto, prefieren la colocación de una banda ajustable al estómago. Ofrece resultados a largo plazo casi tan buenos como el bypass gástrico ya que reduce su capacidad sin necesidad de cortarlo.
Los dos procedimientos son los más comunes para librarse del exceso de peso mórbido que provoca, por citar, efectos colaterales en el corazón, hipertensión arterial o disminución de la función cardiopulmonar. A juicio de Ana Alvarado, las operaciones de este tipo se incrementaron en Maracaibo en le transcurso de cuatro años. Hombres y mujeres la solicitan por igual.
José Manuel Roberti, cirujano experto en el tema, manifiesta que los candidatos aptos para realizarse este procedimiento médico son aquellos que presentan una obesidad mórbida cuya masa corporal es mayor a 40%.
Además, deben ser mayores de 18 años y menores de 60. Presentar una evolución de al menos cinco años de obesidad o que sufran enfermedades asociadas como diabetes o hipertensión. No padecer problemas mentales incompatibles como trastornos psicóticos, déficits cognitivos y ciertas adicciones como el alcoholismo, la bulimia y la anorexia.
“Cada individuo pasa por las manos de un equipo multidisciplinario que lo prepara para los cambios que afrontrará en los próximos meses. Interviene el psicólogo, el psiquiatra, el endocrinólogo, el cardiólogo, el anestesiólogo, el neumonólogo, el nutricionista y el cirujano. El estudio de cada especialista disminuye los riesgos y mejoran las condiciones de las enfermedades asociadas del paciente. Los médicos, finalmente, son quienes firman la carta de compromiso para la posterior realización de la intervención”.
Quinces días antes de la operación, la persona debe realizar una dieta líquida para preparar el cuerpo. Algunos confiesan que los resultados justifican con creces los sacrificios.
“El método es efectivo. Se registra hasta un 80% de éxito y a los dos años, si el paciente realiza con detenimiento los cuidados post operatorios, perderá el 50% de su exceso de peso”, añade, por su parte, Ana Alvarado.
La experta apunta que en la ciudad sólo se efectúan intervenciones laparoscópicas que apenas dejan marcas en la piel del paciente. “Con cualquiera de las dos intervenciones, el paciente se recupera bastante rápido. Son mínimas las complicaciones. Todos vuelven a sus actividades cotidianas en una semana”.
Alvarado manifiesta que la cirugía, además, debe acompañarse de una modificación de los hábitos de vida del paciente, sino los resultados no serán tan inmediatos como se espera. Con la baja de peso, la persona iniciará una nueva vida. Lo primero que ocurre es un aumento de autoestima. Mejora la aceptación y la atracción del sexo opuesto.
La baja de peso se nota en el constante cambio de talla. Si la persona hace ejercicios reduce la talla más que bajar de peso en la balanza, pues la masa muscular pesa más que la grasa.
Generalmente, hay mejoría de todos los problemas derivados de la obesidad. Se reduce el reflujo gastroesofágico. Se corrige el colesterol. Y, desde luego, aumentará su agilidad y su desempeño laboral será mejor.
Con el bypass se produce una intolerancia por los alimentos concentrados en azúcar. El paso directo al intestino delgado produce un cuadro bastante molesto de mareos, fatiga, náuseas, sudoración, conocido como dumping. Esto es deseable —plantea Alvarado— pues los azúcares concentrados representan un alto contenido calórico y es mejor que el paciente operado deje estos alimentos para siempre.
“El paciente también debe tomar de por vida multivitamínicos. El baypass reduce la absorción de minerales y nutrientes como el hierro o el calcio”.
Debemos considerar que al igual que en cualquier otra cirugía pueden ocurrir complicaciones alejadas. En todo caso, es importante mantener un contacto estrecho con su equipo médico para resolver cualquier duda que pueda surgir. Sin embargo, mejorar la calidad de vida de la persona es el principal compromiso de este método quirúrgico. Hoy José tiene una día a día más feliz.
Reglas básicas tras el tratamiento quirúrgico:
1. Comer tres veces al día sin omitir ni una vez. Cada comida deberá durar entre 30 y 45 minutos
2. El régimen es muy amplio, pero en cada comida deberá ingerir proteínas, de preferencia animal, como el pollo, pescado, pavo, y carne magra, leche y sus derivados. También las legumbres aportan buenas proteínas. También deberá comer frutas y vegetales, y deberá ingerir vitaminas. Esto por el resto de su vida.
3. No debe beber líquidos durante su comida y tampoco durante 30 minutos después de ella.
4. Deberá ingerir bebidas con cero calorías.
5. Deberá comer lentamente y masticar muy bien los alimentos
6. Los almidones se limitan a dos veces por semana
7. Las grasas y el azúcar deben ser evitadas, es importante modificar estos hábitos.
8. No puede olvidar comer pausadamente, con bocados pequeños, y masticar muy bien.
9. Deberá participar en un programa de ejercicio, que irá aumentando gradualmente, dependiendo de sus características físicas. Al comienzo es suficiente con caminar, y progresivamente aumentará la intensidad de los ejercicios. A las 6 semanas puede hacer aeróbicos, y a las ocho semanas abdominales.
10. Para el éxito de esta cirugía, en cuanto a baja de peso, mejora de la condición física, y calidad de vida. En el curso de los años, usted deberá mantenerse en contacto con el médico y consultar cualquier duda.