La sapiosexualidad está definida como la atracción sexual que se basa en la inteligencia de una persona y no solo en su género o aspecto físico. La etimología de la palabra deriva del inglés ‘sapiosexual’ que surgió del latín ‘sapiens‘ (sabiduría) más el vocablo “sexual”. Este término es relativamente nuevo —es un neologismo—, pero, en la práctica, sociólogos aseguran que siempre ha existido.
Aproximadamente 380 años antes de Cristo, el filósofo griego Platón escribió sobre la inteligencia y su impacto en la atracción y en las relaciones interpersonales. En su obra “El banquete”, describe al amor como “una escala de gradación que empieza con la belleza del cuerpo para después acercarse hacia las ideas y a la gente que muestra una inteligencia privilegiada y bella”.
El Dr. Lister Rossel, psiquiatra de la Universidad Clínica de Las Condes (Chile), explicó que “a diferencia de lo que se cree actualmente, el principal órgano sexual es el cerebro, seguido de la piel y por último los órganos genitales (…) No es nada extraño que nos resulte atrayente, desde un punto de vista sexual, una persona que tomó el nivel mental como punto de partida de la seducción”.
En plena era de la Sociedad de la Información, se considera “sexy” que una persona sea culta; es así que a algunos les atrae como pareja quienes tienen por hábito leer y prepararse constantemente.
