Sufrir de depresión es terrible. Tener a un ser amado viviendo ese momento es igual de terrible.
La depresión es un concepto tan fuerte que hace tambalear quien la sobrelleva y a los que le rodean. Es muy duro ver a quien amas sintiéndose solo a pesar de tu compañía, sintiendo desamor a pesar de que tus brazos lo rodean, saberlo tan inteligente y verlo perdido. Una vez más lo aclaro, esto no lo elige nadie. Absolutamente nadie quiere sentirse así, pero bueno como dicen algunos, nos tocó. Nos tocó afrontar una situación difícil, atención, difícil pero que tiene salida. Y allí es donde hoy me voy a enfocar.
Una vez comprendida la situación, aceptando el hecho de que quien es objeto de nuestro amor, nuestra hija, nuestra hermana, nuestra madre, nuestro tío, ese que teníamos de referencia por ser el más valiente, ese primo que considerábamos todo un triunfador, esa amiga que por todo se reía, esa persona de quien jamás lo esperábamos sufre de depresión, ya nos enteramos, lo empezamos a entender y de a poquito lo vamos aceptando. ¿Y ahora qué?
Pues bueno tenemos un largo camino por delante. Ahora toca entender que por su complejidad no es un proceso donde podemos improvisar, experimentar o inventar, hay que apoyarse buscando ayuda profesional que se convertirá en guía del proceso, determinar el nivel de la situación y establecerá pautas específicas, el profesional determinará si es necesario o no la utilización de medicamentos, este es un tema bastante debatido y es por ello que deben elegir con atención y dedicación quien será el especialista que tomará estas decisiones y confiar en su criterio. Iniciar un tratamiento con fármacos implica tanta responsabilidad como el no hacerlo.
Por otro lado, el factor tiempo. Salir de esto es un proceso que tiene diferentes etapas y además existe la posibilidad de por momentos avanzar y por momentos retroceder. Y lo reconozco es muy fácil cansarse y desesperarse. Uno tiene tantas ganas de verlos bien, a uno le duele tanto verlos así de mal que sin querer contribuimos a hacerles más daño, solemos decir frases como Pero bueno, hasta cuando vas a estar así, para ya de llorar, carajo uno quiere ayudarte y tu no te dejas…. Y así sin darnos cuenta y a pesar que les hablamos desde el amor, les hacemos mas daño. Tenemos que repetirnos mil veces al día que ellos no quieren estar así, recordar que ellos están luchando una batalla muy fuerte. Necesitan mucho tiempo y paciencia.
Necesitan muchos abrazos, eso lo sabemos, pero de pronto vamos a abrazarlos y nos gritan para que salgamos del cuarto, entonces desconcertados nos molestamos. Lo que faltaba, es que además de depresivos son mal agradecidos. No, no, no es así. Créeme que no es así, necesitan del abrazo y necesitan pegar esos gritos, necesitan muchas cosas que ni ellos ni nosotros en momentos entendemos. Necesitan caminar, necesitan dormir, necesitan comer bien, necesitan del sol, necesita, amor, paciencia , tolerancia, tiempo.
Lo que si voy a pedirte, a ti que hoy lees estas líneas buscando información, entender, o simple consuelo. NO LO SUELTES, quédate cerca, repítelo las veces que lo necesite que estás allí para él o ella. Que lo amas en cualquiera de las etapas, dile que te perdone cuando por cansancio te equivocas o pierdes la calma. Sal a caminar con el, a su lado o diez pasos atrás, donde el lo acepte. Que sepa que cuenta contigo para llorar, pelear o callar. Respetale sus silencios. Sonreir no es un obligación. Calma, paciencia. Busca tu también tu propio apoyo. Habla de cómo te sientes. Si en algún momento sientes que es mucho para ti pide relevo, dale la oportunidad a otro miembro de la familia o amigo que lo ame que lo acompañe mientras te tomas un descanso y te fortaleces para seguir apoyándolo.
No lo sueltes, te necesita a su lado. Todo va a resolverse y este será un episodio de sus vidas que recordarán con la satisfacción de haber logrado superarlo juntos.
Un fuerte abrazo, que tú también lo necesitas.