Con las ocupaciones y responsabilidades diarias nos hemos acostumbrado a no dormir las horas que nuestro cuerpo necesita. Para estar sanos no solo debemos alimentarnos correctamente y realizar actividad física, también es necesario descansar luego de la jornada del día para recuperar las energías invertidas.
De acuerdo a los resultados de un estudio efectuado en 2009 por científicos del Colegio Dietrich de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh) dormir 6 horas o menos cuadruplica el riesgo de contraer resfriados. En la prueba participaron 164 personas a quienes se expuso, mediante gotas nasales, a un resfriado común. La conclusión fue que quienes durmieron 6 horas o menos eran 4 veces más propensos a enfermarse si se les comparaba con aquellos que descansaron 7 horas o más.
El médico internista Ángel Acosta Tapia explicó a FACETAS que “cuando duermes poco el cuerpo inhibe la producción de serotonina; sustancia necesaria para mejorar la producción de las endorfinas encargadas de incrementar los niveles de energía, atención y buen funcionamiento del sistema inmunológico”.
Otra de las desventajas de desvelarse es que puedes aumentar de peso, dado que, según el doctor Acosta, “al dormir poco, los vasos sanguíneos y el páncreas no trabajan adecuadamente, presentándose, entonces, irregularidades hormonales que provocan un incremento del apetito, así como también desajustes en la capacidad del organismo para procesar la glucosa; lo que trae como consecuencia que se concentren altos niveles de azúcar en la sangre y que se pueda desarrollar diabetes”.
En 2014, el Instituto de Medicina del Sueño de España determinó que cuando una persona alcanza 3 días sin dormir puede sufrir de alucinaciones y locura temporal. Otra de las consecuencias de dormir poco son las siguientes:
-Hiperalgesia (aumento de la percepción del dolor).
-Afecciones gastrointestinales.
-Envejecimiento precoz.
-Pérdida de la memoria a corto plazo; esto debido a que el sueño es necesario para limpiar la memoria a corto plazo y así generar mayores oportunidades para almacenar nueva información. Una noche sin dormir reduce en 40% las probabilidades de retener nuevos conocimientos.
Con relación a la interrogante sobre cuántas horas es recomendable dormir, Ángel Acosta destacó a FACETAS que “cada organismo necesita dormir de acuerdo a su grado de deterioro. Mientras más anciano se es, menos horas se requiere dormir. Un niño debería dormir entre 8 y 10 horas, dado que realiza mucha actividad física; un adulto joven, entre 5 y 7 y un adulto mayor, de 5 a 6 horas”. Para finalizar, Acosta recordó que no solo es necesario incrementar la cantidad, sino también la calidad del sueño, pues esto último resulta crucial para mantenernos saludables.
Un adulto joven debe dormir entre 5 y 7 horas.