La espera sobre quién vestiría a la actriz estadounidense Meghan Markle para su enlace con el príncipe Harry terminó.
Markle llevaba un vestido blanco diseñado por la británica Clare Waight Keller para Givenchy, con velo, escote de barco y el pelo recogido con una tiara, y se tomó del brazo de su suegro, el príncipe Carlos, a muy poca distancia del altar, tras la polémica suscitada por la ausencia de su padre, Thomas Markle.
Los asistentes quedaron impresionados a su ingreso. Su elegancia, porte y sonrisa amplia fueron los accesorios suficientes para combinar con el impecable blanco de su vestido de novia.
Para la diseñadora zuliana Jazmín Cabrera, quien conversó vía telefónica con FACETAS, este traje llenó sus expectativas, pero no considera que marcará tendencia como se esperaba. «Se trata de un vestido muy sencillo, a simple vista, pero al tratarse de la marca Givenchy sabemos que se eligieron los mejores materiales y telas para confeccionarlo. Fue un vestido muy minimalista, clásico que va muy a tono con la celebración y la frescura de la novia quien es muy actual. Pensaba que sería más atrevida por la naturaleza de su personalidad, pero sin duda, se veía muy bien», dijo.




