Una de las formas de suministarle el hierro necesario al organismo es con una dieta rica en este mineral esencial de la hemoglobina, ya que se encarga de transportar el oxígeno de la sangre por todo el cuerpo. “El déficit de este elemento causa la anemia, considerado el desorden nutricional más común en el mundo, afectando a más de 1000 millones de personas”, señaló la nutricionista Desiré Méndez. Todos debemos recibir hierro en cantidades suficientes, para que se produzca la sangre en el organismo y se formen los músculos. “La falta de este mineral produce anemia, fatiga, dificultad para desarrollar el trabajo, y en niños menores de dos años se producen alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso que se traducen en dificultades de aprendizaje durante la infancia”, añadió Méndez.
La remolacha es fuente de energía y hierro necesaria para subir la hemoglobina.
Lo más grave es que aunque el infante deje de estar anémico, estos retrasos no se recuperan y esas alteraciones se mantienen de por vida, cuando son muy intensas y ocurren a temprana edad. La clave está en llevar una dieta balanceada y variada. Existen una gran variedad de alimentos, tanto de origen animal como vegetal ricos en este mineral. Entre sus principales fuentes se destacan: el hígado, sardinas, mariscos, carne de res, cerdo, cordero, aves, huevos, cereales fortificados (harina de maíz, arroz y pan de trigo), semillas, frutos secos, leguminosas, granos, papelón y vegetales de color verde oscuro como la acelga, berros, espinaca y brócoli. El hierro de los alimentos de origen animal se absorbe con mayor facilidad que el que se encuentra en los vegetales. La manera de combinar los alimentos también juega un papel muy importante, ya que en el intestino algunos pueden favorecer o interferir en el paso del hierro a la sangre. Los taninos, fitatos, oxalatos y calcio son los responsables de impedir la absorción del hierro. Éstos se encuentran en el café, té negro y verde, mate, refrescos, chocolate, maní, productos de soya, leche y productos lácteos. Las frutas, por su parte, aunque no son ricas en hierro sin son grandes aliadas porque aumentan su absorción, especialmente las que contienen vitamina C. Es recomendable consumir guayaba, fresa, piña, naranja, melón, mango, mandarina, lechosa, limón, zanahoria, espinaca, brócoli, semeruco y auyama.
Los vegetales también son fuente de energía.
