Comúnmente ligamos la palabra detox a un esfuerzo titánico por ser saludables, pero si sustituyes esa idea por el hecho de que estamos haciendo una limpieza interna, no más compleja ni pesada que las mascarillas o el lavado de pelo, la desintoxicación se convierte en un placer.
En esta oportunidad estamos hablando de dejar ir lo que no le sirve al cuerpo de manera tranquila y sencilla. Un detox de la piel se traduce en dejar ir lo que tu piel no necesita.
Tu órgano más grande es capaz de absorber y desprender muchos elementos a través de los poros. Según diversos estudios el aire contiene hidrocarburos aromáticos policílicos (HAP), partículas que inflaman la piel y le dan un tono disparejo. Prueba y pasa un algodón con agua micelar por tu cara antes de dormir y verás las impurezas que acumuló. Independiente a los efectos de tu dieta, todos los días sales a la calle y te rodeas de tráfico y contaminación, si sumas sudor y maquillaje al paquete, tienes una sobrecarga de elementos dañinos para tu rostro… pero no te preocupes, tiene solución a través de estos procedimientos:
1. Limpieza. Para construir hay que derribar, así que el primer paso es quitar de tu piel toda la suciedad. Antes de aplicar cualquier crema o tratamiento, tu cutis necesita ser como un lienzo en blanco dispuesto a recibirlos, si no, lo que apliques a tu rostro, por más efectivo que sea, no tendrá tanto impacto. Asegúrate de lavarlo apropiadamente cada noche con agua fría y con tu limpiador preferido.

