Reír y sonreír tiene un efecto positivo en nuestro bienestar, pero a medida que hacemos la transición de niño a adulto, tendemos a perder la costumbre de practicar estas conductas.
Un buen ejemplo de esto lo podemos ver en un parque infantil: a menudo vemos a los niños corriendo y riendo mientras disfrutan el momento, por otro lado los padres se sientan alrededor, llenos de las tensiones de la vida moderna, apenas sonriendo de vez en cuando para romper sus graves expresiones faciales. Los adultos podemos beneficiarnos si nos copiamos de la actitud de los niños y hacemos más espacio en la vida para reír y sonreír.
Investigaciones científicas han demostrado que reír y sonreír proporcionan una serie de beneficios para la salud. Más aún, pueden tener un efecto positivo en todas las áreas de nuestra vida. Cuando reímos y sonreímos, se producen una serie de cambios fisiológicos en el cuerpo, usualmente, sin que estemos consciente de que esto ocurra.
