La combinación de dos aspectos que caen en la eterna polémica de las discriminaciones sociales componen la tesis principal de la película venezolana Dauna: lo que lleva el río. El primero es que se desarrolla en una comunidad indígena y, el segundo, que la protagonista se ve atrapada en una disyuntiva: mantener susconvicciones de enseñar, aprender, ver más allá; o quedarse con el amor de su vida, un hombre sumamente tradicional que quiere a una mujer atada al conuco, al fuego y a la cama.
“Más que una crítica, el filme es una llamada de atención. A través de una historia de amor buscamos que la gente entienda que es necesario crear democracias interculturales y de género. Una democracia que le dé voz a todos sin distinciones. La mujer, aunque no es minoría, siempre es el género más discriminado y tiene que esforzarse para hacerse valer”, manifestó a Facetas el director de la película, Mario Crespo.
Dauna, la protagonista, es una mujer de la etnia warao interesada en retomar y potenciar de su cultura lo perdurable y desechar aquello que los atrasa. “Con lo perdurable me refiero a la memoria cultural, historias, el idioma, las tradiciones orales”, aclaró el director.
