Las máscaras cumplen distintas funciones, dependiendo del principio activo que contengan. Existen las limpiadoras, astringentes, nutritivas, hidratantes, exfoliantes, de descanso y tensoras “con efecto lifting”. También varía su textura: en gel, barro o arcilla. La cosmetóloga Andreína Barroso explica a FACETAS las funciones de cada una de ellas:
Limpiadoras: son también purificantes y eliminan los brillos indeseados. En su composición se utilizan plantas astringentes y sustancias que derivan de la arcilla. Estas máscaras cierran los poros dilatados.
Exfoliantes: algunas mascarillas limpiadoras tienen efecto exfoliante. Están formuladas a base de extractos vegetales y tienen sustancias que ayudan a eliminar las células muertas.
Hidratantes: actúan reteniendo al máximo la humedad, tienen ingredientes como la miel y otras sustancias capaces de retener el agua. Están indicadas en las pieles secas, con pequeñas arrugas.
Nutritivas: aportan nutrición extra, esto otorga aspecto fresco. Contienen productos grasos que favorecen la retención de agua. Poseen vitamina E.
Tensoras: le otorgan a la piel un aspecto juvenil y descansado. Sus efectos son inmediatos. Contribuyen a minimizar los rastros de cansancio.
Descongestivas: poseen activos que ayudan a descongestionar, ideal para aplicar luego de tratamientos agresivos (peeling, láseres, microdermoabrasión) o en pieles con rosácea.