Con la adolescencia llega la madurez a nivel sexual, psicológico y funcional. Esta es una etapa de la vida que en el caso se las niñas comienza a los 12 años, y en el de los niños a los 14. Y teniendo en cuenta que el crecimiento se dispara, las necesidades alimenticias de los adolescentes aumentan también.
Es por esto que durante la adolescencia se adquieren nuevos hábitos de alimentación. No obstante, los expertos señalan que en muchas ocasiones se trata de costumbres que chocan con las de los adultos, lo que responde a la necesidad de expresar su identidad que los adolescentes tienen. Este período se caracteriza por ser especialmente influenciable, pudiendo adquirirse gustos que llegarán a la adultez.
Sin embargo, sabemos también que existe una tendencia al por parte de los millennials. Además, son muchos los jóvenes que saben de la importancia que toma el aporte energético a su edad, que debe ser superior al de una persona mayor y contener nutrientes de todo tipo. Por ello vamos a ver algunos consejos para mejorar la alimentación, que te pueden ser especialmente de ayuda si tienes un hijo adolescente.
Ten siempre a mano alimentos saludables y fáciles de tomar
Preparar un desayuno o una merienda elaborada puede ser un tanto engorroso para un adolescente, dado el ritmo de vida que se lleva a esta edad. Es por esto que lo ideal es tener siempre alimentos que entren por los ojos y que sean simples de tomar, como frutas cortadas en trozos, sándwiches preparados o batidos, por ejemplo.
Esfuérzate porque tome cada comida a su hora
Saltarse una comida conlleva el riesgo de picar entre horas, y el problema es que cuando se hace esto, no siempre se recurre a alimentos saludables. Los snacks y la bollería industrial son grandes enemigos de la salud, pero grandes tentaciones a la hora de “picar entre horas”. De ahí la importancia de no olvidarse de ninguna comida del día.
Incúlcale que empiece el día con un desayuno completo y saludable
Puede parecer un tópico demasiado repetido, pero resulta tan importante que nunca está de más recordarlo. El desayuno es la primera comida del día, tras muchas horas de ayuno y quedando por delante toda una jornada de cosas que hacer. Existen numerosos estudios que apuntan a la importancia del desayuno, con razones científicas de peso que apoyan esta conclusión.
Siempre que puedas, intenta que se coma en familia
Este consejo no se refiere simplemente al almuerzo, sino que debe aplicarse siempre que sea posible, desde el desayuno hasta la cena. Es muy saludable reunirse a la mesa con los seres más queridos, porque de este modo se refuerza el diálogo, la comunicación y la relación en general con ellos, mientras se realiza una actividad tan básica como es la ingesta de alimentos.
Aconséjale que saque hueco en su día a día para el ejercicio
Estar en forma es una necesidad complementaria a llevar una buena alimentación. Se debe hacer tiempo para, al menos, caminar un buen rato cada día.
Procura que le dé al sueño las horas diarias que necesita
Este es otro consejo que puede resultar un poco desconectado con el tema de la alimentación pero que en absoluto lo está. Mediante los alimentos tomamos parte de la energía que necesitamos, pero también lo hacemos a través del sueño. Concretamente, un adolescente necesitará en torno a ocho horas diarias de sueño para afrontar su día a día con la energía necesaria.