Podría pensarse que es un método psicológico para los adictos al buen beber. Aunque sus propiedades lo asocian con la salud y la prevención de ciertas patologías, a sus beneficios se le suman, también, excelentes resultados en curas de belleza.
Los centros de estética o spas han denominado la técnica como vinoterapia. Se trata de un novedoso tratamiento antioxidante destinado a proteger la piel de los agresores ambientales.
Además de rejuvenecer, la emanación de un gran tonel de hidromasaje con toques de vinos famosos como Chianti, Lambrusco, Cabernet o Merlot, provoca una sensación de relax incomparable.
En Europa, la técnica ha alcanzado un sorprendente número de seguidores debido a los múltiples beneficios que aporta. En Venezuela fue presentada, recientemente, en el 10º Congreso de Estética y Cosmiatría, realizado en Caracas, en noviembre pasado.
Beneficios:
De acuerdo con los expertos, se ha comprobado que el vino tinto es rico en polifenoles, agentes antioxidantes muy efectivos que contribuyen a mantener joven el organismo.
Katherine Vanessa Velásquez, esteticista, asegura que este tratamiento con el fruto de la vid también es un magnífico auxiliar antienvejecimiento que difumina las arrugas ya existentes.
Es, además, rico en vitaminas A, C y E, puesto que la uva es particularmente benéfica para la piel, otorgándole elasticidad, juventud y firmeza.
Cada uno de los componentes de la fruta ofrece diferentes ventajas que, trabajando en conjunto, brindan a la piel un aspecto más saludable, dejándola más renovada y fresca, además tonifica los músculos y ayuda al funcionamiento del organismo en general.
“Su uso, que puede ser mediante máscaras, aceites, masajes y baños con aguas termales, favorece la microcirculación, fortalece el sistema cardiovascular y proporciona una sensación de bienestar y relajamiento”, explica la especialista en el área.
Composición de belleza:
Un racimo de uvas tiene múltiples efectos saludables en el organismo: la cáscara contiene vitaminas, proteínas, minerales, enzimas y polifenoles; la pulpa tiene ácidos y azúcares; la semilla contiene antioxidantes y la hoja tiene taninos, potasio, calcio y agua.
Los granos de uva contienen polifenoles y vitaminas que combaten el envejecimiento, y elementos hidratantes que contribuyen a que la piel se mantenga joven y elástica.
La uva y sus semillas estimulan la circulación sanguínea, combaten el envejecimiento y ayudan a la piel a mantener su elasticidad. De acuerdo con los expertos, con los tratamientos de vinoterapia también se consigue reducir el abdomen, reafirmar los glúteos, tonificar los senos y rejuvenecer la piel.
Según especialistas del Wine Spa del Hotel Golf Peralada de España, el vino tinto es más benéfico que el blanco, porque la cáscara y la semilla de la uva roja tienen las siguientes propiedades: son antioxidantes y combaten los radicales libres, descansan las piernas hinchadas, atenúan las várices, disminuyen el riesgo de flebitis y de hemorroides, bajan la tensión arterial, alivian los calambres musculares, aminoran las alergias, estimulan las defensas, reducen el estrés y la depresión, y mejoran la gota y la artritis.
Esta nueva tendencia se lleva a cabo con mayor intensidad en centros de belleza, de terapia, termas, balnearios y otros centros de salud natural como una manera de conseguir un mejor aspecto dérmico y evitar la flaccidez.
Los que defienden este tipo de terapia aseguran que los baños totales con vino, o la combinación del vino con aguas termales, además de recuperar la piel, tonificarla e hidratarla, proporcionan una mayor consistencia a los músculos de los brazos y de los muslos y una mayor firmeza a los senos.
El aceite de pepitas de uva está, particularmente, indicado para masajear la piel, permitiendo recuperar las grasas naturales que se pierden con la edad o debido a las agresiones exteriores.
“Estos masajes serían indicados cuando el cutis aparece seco después de pasarse algunos días en la playa o después de exponerse al sol”, precisa Velásquez, quien aconseja la realización de uno cada dos meses.
Su aplicación:
1. Se inicia con una limpieza facial para preparar la piel, dilatar los poros y retirar el exceso de impuerezas. Se cubre el área de los ojos, para aplicar vapor durante 15 minutos.
2. Se procede a la extracción de puntos negros, comedones, pústulas y milios. Luego se realiza un drenaje de la piel para evitar la acumulación de líquidos.
3. Colocación de alta frecuencia de ozono para sellar, purificar y cauterizar los poros, a fin de evitar que penetren bacterias.
4. Se aplica una pasta a base de fresa o cualquier otra fruta crítrica para proceder luego a la exfoliación.
5. Exfoliación con un cepillo eléctrico y pasta ácida —a base de fresas— para pulir y retirar las células muertas.
6. Se realiza una ionización del colágeno por microcorriente galbánica.
7. Finalmente, se procede a aplicar la mascarilla de vino. Se realiza un masaje de 20 minutos.
8. Se coloca una malla facial con microporos para que la mascarilla penetre totalmente. El proceso completo dura, aproximadamente, una hora y treinta minutos.