El busto es una de las zonas más atractivas de las mujeres, por ello hay que mantenerlo firme para lucir un escote espectacular.
Con el tiempo esta zona presenta flacidez por varias razones, como la pérdida de peso, la mala postura, el paso del tiempo, los embarazos y la lactancia. Sin embargo, existe una solución bastante simple para mejorar este problema (que no requiere el uso del bisturí): el ejercicio regular y disciplinado.
Cuando el busto se cae, los músculos del pecho ubicados por debajo de los senos han perdido tono. Pero hay ciertos ejercicios que pueden aumentar la firmeza de estos músculos para que los senos parezcan más firmes y mejor formados.
Primero, entra en calor
Antes de empezar cualquier rutina de entrenamiento, debes hacer ejercicios de estiramiento para despertar tus músculos. También, puedes hacer alguna actividad cardiovascular como ejercicios aeróbicos, caminar o correr en la cinta o incluso bailar.
Apertura de pecho: Con una pesa en cada mano, enfrenta las palmas. Siempre manteniendo los codos flexionados. Abre los brazos hacia tus laterales. Cuando haces este movimiento, inspiras. Cuando los cierras, exhalas. Haz tres series de cinco repeticiones la primera semana, tres series de ocho repeticiones la segunda y la tercera. Al primer mes, debes estar haciendo tres series de diez repeticiones.
Flexiones: Párate frente a la pared, separa los pies a la altura de las caderas. Coloca en la pared las palmas de las manos, a la altura de los hombros. Los brazos deben quedar estirados y paralelos entre sí. Flexiona los codos lentamente, haciendo flexiones, sin mover las manos de la pared. Cuando llegues lo más abajo posible, cuenta hasta tres y sube. Haz unas diez repeticiones, descansa un minuto y vuelve a empezar.
Levantamiento de pesas de pecho: Siéntate apoyando bien la espalda y mantén en cada mano un peso de entre 2 y 5 kilos, según tus posibilidades. Estira los brazos a los laterales y luego dobla los codos, para que queden a 90° las manos. Levanta los brazos hasta estirarlos por encima de la cabeza y regresa a la postura inicial. Ten cuidado de no bajar demasiado, siempre deben quedar a la altura de los hombros. Realiza ocho o diez repeticiones, Descansa un minuto y haz otra repetición.
Mariposas de banca plana: Acuéstate boca arriba en el banco del gimnasio. Toma una pequeña pesa en cada mano. Extiende los brazos sobre el pecho y luego bájalos haciendo una ligera curva con los codos, hasta que los brazos queden paralelos al suelo. Recuerda mantener esa pequeña curvatura para regresar a la posición original.
Mariposas de pie: Levantada, con las piernas separadas a la altura de los hombros y con las rodillas un poco flexionadas. Toma una pesa en cada mano. Estira los brazos a la altura de los hombros y luego llévalos al centro del pecho. Siempre los brazos van paralelos al piso y luego extiéndelos hacia afuera. Haz ocho repeticiones para terminar una serie y dos series más.
Presión de palmas: Sentada o de pie, como sea más cómodo para ti, junta las palmas de las manos por delante del pecho. Los codos deben quedar despegados del cuerpo, como en la postura de saludo en los países Orientales. Toca la barbilla con la punta de los dedos. Ejerce una cierta presión durante 20 segundos y luego descansa. Vuelve a empezar y repite unas tres veces más.
Pesas hacia adelante: Sentada en una silla, toma las pesas con las manos. Extiende los brazos hacia adelante, uno al lado del otro. Sube hasta tocar con el brazo la mejilla, estira bien el brazo. Baja a la postura inicial (a la altura del pecho) y repite con el otro brazo. Haz cinco repeticiones con cada brazo y completa otra serie igual.