Una marcha, un documental, una decisión jurídica inobservada y una crisis política sirven el escenario para recordar la salida del aire de Radio Caracas Televisión, canal que ya cumple 10 años desde el vencimiento de su concesión, medida ésta que puede ser considerada una de las más polémicas del expresidente Hugo Chávez, quien hizo el anuncio en el acto de salutación de fin de año a las FAN, decisión que llevó a los integrantes del medio de comunicación a iniciar su cuenta regresiva.
“No habrá nueva concesión para ese canal golpista de televisión que se llamó Radio Caracas Televisión. Se acaba la concesión, ya está redactada la medida, así que vayan preparándose, apagando los equipos. No se va a tolerar aquí ningún canal de televisión que esté al servicio del golpismo, contra el pueblo, contra la nación, contra la independencia nacional, contra la dignidad de la República. Venezuela se respeta”.
Así anunció el entonces presidente el ciclo final del canal de Quinta Crespo, tras permanecer al aire por más de 54 años. Para el momento de su salida era el medio que más rating tenía entre las televisoras nacionales. De acuerdo con la empresa AGB la audiencia del día final de Rctv se mantuvo sobre el 60% de share a lo largo de todo el día, cifra que aumentó considerablemente para los últimos 15 minutos de vida, cuyos estudios comprobaron que el 82% de los televisores estaba pegado al canal 2.
Una de las figuras insignes del canal fue Renny Ottolina.
Al momento de su nacimiento se constituyó en el tercer canal del país y al momento de su salida era el de mayor tradición. Para el momento de su fundación solo existían Televisora Nacional (Canal 5) y Televisa (Canal 4), que luego sería Venevisión. Hoy es una productora de novelas y unitarios.
Para el estreno de la planta se transmitió el encuentro entre los equipos de Cuba y Venezuela de la XIV Campeonato Mundial de Béisbol Amateur, realizado el 8 de octubre en el recién fundado Estadio de la Ciudad Universitaria de Caracas.
El primer programa que se lanzó al aire fue el musical “Fiesta”. El segundo, fue una versión televisiva de la revista venezolana El Farol que lleva el mismo nombre; y después, un espacio dirigido por la actriz y presentadora Peggy Walker, en el que se presentaba una actuación del tenor Alfredo Sadel.
Esta televisora fue la responsable de poner al aire, el 16 de noviembre de 1953, al primer noticiero regular de la televisión venezolana, que se llamó El Observador Creole, espacio que se mantuvo en pantalla por casi 20 años y que fue conducido por el locutor venezolano Francisco Amado Pernía.
Radio Rochela fue uno de los espacios emblemas.
Entre los programas más recordados se encuentra El Show de las Doce, el Show de Renny Ottolina, quien hasta la actualidad es considerado uno de los animadores más importantes y respetado de la televisión nacional. La Radio Rochela fue otro de los espacios que mayor seguidores tenía, al igual que “Quién quiere ser millonario”, espacio hoy transmitido en otra televisora nacional. Sus novelas también marcaron época, como El Derecho de nacer, La Señora de Cárdenas y Por estas calles.
Radio Caracas Televisión se caracterizó por su innovación tecnológica a lo largo de las cinco décadas que estuvo entre la preferencia de los televidentes venezolanos. Transmisiones en vivo, internacionales, fue el primer canal en lograr la transmisión a color, además innovó en el manejo de imágenes. Estos logros fueron una constante a lo largo de su historia. Fue uno de los primeros en incorporar el uso del apuntador electrónico, entre otros adelantos.
Entre los grandes hitos se encuentra la transmisión, en vivo y directo y de manera exclusiva, de la primera visita del hombre a la Luna. El día anterior logró la primera transmisión de televisión internacional en Venezuela: la conferencia de prensa de Neil Amstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins.
Por estas calles fue la novela más larga del país.
A lo largo de su historia recibió varias sanciones por parte del Estado por supuestamente incurrir en irregularidades administrativas, tal fue el caso del 31 de marzo de 1976, cuando fue cerrado por 72 horas por órdenes de Carlos Andrés Pérez, debido a la divulgación de informaciones exclusivas acerca del secuestro del industrial estadounidense, William Niehous.
El gobierno de Luis Herrera Campins sancionó en tres oportunidades al canal por 34 y 24 horas fuera del aire. En 1980 por incurrir en “narraciones sensacionalistas, cuadros sombríos, y relatos de hechos poco edificantes”. En 1981 por la difusión de “una cinta de corte pornográfico”, y en 1984 por ridiculizar “en forma humillante” al entonces presidente y a su esposa. En 1989 Pérez lo volvió a cerrar por transmitir mensajes publicitarios de tabaco y cigarrillos.
Luego que la señal saliera del aire, mientras que los miles de empleados de la planta cantaban el Himno Nacional no fueron pocas las acciones legales que intentaron los agraviados con la medida gubernamental. En el año 2015, específicamente el 7 de septiembre, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado venezolano y le ordenó restablecer la frecuencia a Rctv al igual que los equipos decomisados.
Marciel Granier, directivo de Rctv.
Esta instancia señaló: “En el presente caso se configuró una restricción indirecta al ejercicio del derecho a la libertad de expresión producida por la utilización de medios encaminados a impedir la comunicación y circulación de las ideas y opiniones”. Por ello, dictaminó que “el Estado debe tomar las medidas necesarias a fin de garantizar que todos los futuros procesos de asignación y renovación de frecuencias de radio y televisión que se lleven a cabo, sean conducidos de manera abierta, independiente, transparente y pueda incursionar a la televisión digital terrestre”.
Sin embargo, el máximo tribunal del país desestimó esta sentencia al declararla “inejecutable”, por cuanto “contradice la Convención Interamericana de Derechos Humanos y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.
Al cumplirse 10 años de la salida del aire, todavía esta medida genera reacciones diversas, los que la rechazan alegan que se trató de un duro golpe a la libertad de expresión, mientras que los que la defienden afirman que se trató de un acto de justicia, al considerar que los medios de comunicación no pueden estar por encima de la legislación nacional y rechazan el término de cierre, fue solo “el fin de la concesión”.
Mientras tanto, José Simón Escalona, vicepresidente de producción de RCTV afirma —a un medio nacional— que con el cierre no solo se perdieron puestos de trabajo, sino que se apuñaló la libertad de expresión. A su parecer, el país también perdió una ventana importante que le permitía verse reflejado, así como mantenerse informado de lo que sucedía afuera.